RT | 25/Ago/2014 | Carlos Santa María

rtNewsLa reciente sanción a Penélope Cruz por manifestar que el Gobierno de Israel cometía un acto atroz en la Franja de Gaza, ha logrado que en una declaración posterior expresara que ese no era su objetivo preciso, tal vez cuidando su fuente de trabajo pese a no tener ya necesidad de ese sustento económico. Lo que no se ha descubierto, aunque probable, es si hubo llamados o “avisos”, tal como a Charles Chaplin le ocurrió.

Y la inmediata historia de ficción realizada por el Pentágono según la cual el asesinato atroz del periodista James Foley fue solamente porque no se pagó un rescate (que posiblemente será objeto de otra película muy pronto), revela el modo como se maneja la política exterior del régimen lanzando voladores de luces para desviar la atención a los problemas fundamentales que son la creación del Estado islámico por la trilogía EU-UE-Petromonarquías y las masacres en Irak y Siria, explicaciones fundadas en un criterio cinematográfico, de ilusión, ficticio. Seguramente ya se están preparando libretos extraños sobre el avión malasio MH17, conociendo quien es el culpable directo, pero cambiando o deformando la realidad para responsabilizar a los inocentes.

Más bien, el mundo parece una fábula inventada por directores con una macabra idea puesto que las falacias que rodean las masacres y los procesos de independencia se entregan sin prueba alguna, excepto la invención que parece provenir de todo un complejo cinematográfico con el fin de distorsionar la realidad.

Y es que en este sentido, Hollywood tiene una historia política muy marcada desde sus inicios aunque, debido a la confusión impulsada para desligar cine e ideología, se ha hecho creer que ambas no tienen vinculación. Ello ha permitido construir un imaginario colectivo afín a la democracia tipo estadounidense en la ficción sin enterarse de la realidad diferente y cruel, recientemente manifestada en la represión por las protestas en Ferguson, con un asesinato sin esclarecer y otro aún más detonante.

Una historia sin  fantasías.

¡Cuánta sorpresa causa al desprevenido lector enterarse que lo estudiado en la academia ha sido en una inmensa parte deformado por los Medios de Información! ¿Cuánto de lo aprendido como historia hoy resulta totalmente falso aunque el cine lo muestre como verdadero?

La relación de Hollywood con la institución estatal del régimen pentagonal es de vieja data aunque se comenzaron a hacer cada vez más estrechos a partir de la Primera Guerra Mundial, donde los organismos de seguridad vieron una potencial cantera en la promoción de los ideales de la filosofía excepcional. No sin razón, en la década de los sesenta, previendo la situación crítica de las comunidades indígenas en EE.UU. y América Latina al despojarlos de sus tierras y derechos, se los demonizó de modo absurdo de tal suerte que el ejército azul fue el sinónimo de valentía, libertad, transparencia… con algunos muertos. El Oeste fue el filón de oro.

Los datos existentes indican que desde la primera década del siglo XX comienza una estrecha relación de ‘colaboración’  con Hollywood. En 1917, la Comisión de Información Pública del presidente Woodrow Wilson establecía un convenio por el cual se realizaría una serie de películas con el fin dar formación e información al público, bajo el presupuesto que éstas posicionarían el espíritu americano en todo el mundo, contribuyendo en 1920 con material militar (buques, aviones, tanques). Durante la Segunda Guerra Mundial, el aporte de Hollywood fue significativo al desarrollar los más altos niveles de propaganda. Después de la guerra, Washington correspondió proporcionando subvenciones, disposiciones especiales en el Plan Marshall y utilizando su influencia general para forzar a los resistentes mercados cinematográficos europeos. Desde su creación en 1947, la CIA se distinguió por su papel dirigente y de avanzada en temas contingentes, ubicándose detrás de múltiples tareas de entrenamiento de insurgentes y desestabilización de gobiernos contrarios a las políticas del Pentágono. Así mismo, desató una campaña dirigida al  enjuiciamiento y persecución de un número alto de actores considerados comunistas; en cuanto a su poderío, mostró un ejército imbatible en todos los campos de batalla que la pantalla pudo exhibir.

A partir de los 90, con la disolución de la Unión Soviética, el objetivo fue dominar el mundo y la conciencia, por lo cual se estrechan las relaciones y desde 1996 se crea una división exclusiva de la CIA cuya función básica era fomentar el  patriotismo y heroísmo exacerbados como eficaz propaganda (Sara Brito).

https://i1.wp.com/www.nochedecine.com/wp-content/uploads/2013/01/cr_12_la-noche-m%C3%A1s-oscura-interior.jpgEl ejemplo más actual que une todas las combinaciones posibles corresponde a la galardonada película ‘La noche más oscura’, supuestamente basada en relatos de ‘primera mano’ que permiten asesinar a Bin Laden. Aquí se funden los premios Oscar, la cinematografía, el contenido, actores ligados a la Agencia, la Casa Roja, la publicidad y propaganda política, fantasía encubierta y mostrada simplemente como cine de calidad, escondiendo una mentira inmensa.

Lo que no se dice es que la tortura es auspiciada y legalizada por Washington para eliminar a probables terroristas, encarcelados en lugares privados conocidos o no, anteponiendo la ‘patria’ como el fundamento que permite todo acto de violencia. Relacionar pedagógicamente el 11 de septiembre con el sufrimiento compensa el daño pues un sicópata debe pagar por su crimen, es decir, se comprende y es necesario hacerlo para prevenir un mal mayor así como la bomba atómica impidió (asesinando un cuarto de millón de japoneses), que muriese más gente posteriormente.
 
Informes de Global Research desarchivan la amistad sincera entre las élites, con su complejo financiero-bélico, y la empresa de la imagen visual.
 
La Casa Roja y su implicación en la fábrica de sueños.

En los documentos privados del presidente Ronald Reagan se ha logrado confirmar que su película favorita era ‘Rambo’. Y tenía razón pues es acción en su totalidad, refrendando la personalidad excepcional del estadounidense: elimina a asiáticos malos, destruye a soviéticos peores, gana a su propia fuerza armada aunque no los asesina, en fin, un soldado fuera de serie.

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