Información Clandestina | 21 Ago. 2014 | Revista Infierno 2011

Se podría afirmar sin ningún tipo de sonrojo que el trabajo es uno de los mayores chantajes de la Historia. Su otra moneda, el paro, es el terror que ayuda a que ese chantaje sea aceptado. Nunca faltan voces que digan que el trabajo dignifica, pero muchas veces nos preguntamos qué tiene de digno trabajar 12 horas al día, en hostelería por ejemplo, sirviendo a turistas en restaurantes del centro, haciendo las camas de hoteles de lujo, o en limpieza, limpiando pisos,o en la construcción, o en el puerto descargando camiones, o vendiendo comida en las plazas porque no tenemos trabajo legal. Cuando la jornada es menor y el salario aumenta, aun aliviando muchas situaciones jodidas, tampoco deja de ser un chantaje. Se trabaja para consumir, que a día de hoy es casi el equivalente de vivir. Si no consumes, incluso las cosas más innecesarias o las necesidades más absurdas que bien se encargan la publicidad y los medios de comunicación de hacérnoslas interiorizar, estas en la marginalidad, porque para todo es necesario el dinero.

El desempleo nos aterra porque nos cierra el paso hacia la obtención de ingresos legales, lo que es lo mismo que cerrarnos el paso al consumo, y ese terror hace que traguemos con lo intragable. De muchos trabajos – y esto es sólo un pequeño ejemplo, más o menos extendido – en los que podías ganar 1000 euritos currando ocho horas se pasa a que en el mismo trabajo vas a currar diez horitas para ganar ochocientos euros, porque si no a la calle. En tiempos de crisis se hace por supervivencia, pero en tiempos “buenos” (si es que hay tiempos buenos para quien tiene que doblar el lomo cotidianamente) se hace por “mejorar la calidad de vida”, o lo que es lo mismo, gastarse la pasta en tratar de vivir como los ricos o tapar agujeros en los que nos hemos metido por tratar de vivir como los ricos o por no saber o pensar en vivir de otra forma: esa hipoteca para comprarnos el pisito o esas vacaciones en punta cana para ver si nos cruzamos con la Shakira, aunque no sean lo mismo y entre ambas haya una diferencia evidente no dejan, en el fondo, de sustraerse a la misma lógica,… mejorar en esta sociedad de la desigualdad, de los ricos y los pobres, del chantaje y de los parásitos a alimentar mientras viven de lujo y deciden sobre nuestras vidas en parlamentos y demás (y luego se quejan porque alguien les escupió, colgarles es lo que habría que hacer).

¿Y los ricos? Los ricos no son ricos porque un día abrieron la nevera y al lado del brick de zumo encontraron un maletín con lingotes de oro. Los ricos son ricos porque explotan el trabajo ajeno, porque gracias a ese terror del paro y del obstáculo al consumo, ejercen el mayor de los chantajes sobre la gente común y corriente que no tiene nada más que su cuerpo o su coco para alquilar por horas durante toda una vida, y lo que se puede pagar cuando le dan el sueldo por reventarse la espalda construyendo mierda que no necesitamos para beneficio de ricos y políticos, aliados naturales. Casi todos los políticos son ricos y muchos ricos son políticos; del sistema económico se vale el Estado para financiarse y fortalecerse y por ello lo defiende y legisla, y la legislación, las leyes, las obligaciones, intrínsecamente están hechas para beneficio de las empresas, de los negociantes y los negocios, y a su vez el sistema económico se vale del Estado para crear el marco legal y político que le de cobertura.

La ley no es más que un obstáculo impuesto a la fuerza entre nuestra libertad y nosotros. La ley protege al fuerte y el fuerte, con el trabajo, con el consumo, con el paro, nos chantajea y vive de nosotros para su exclusivo beneficio.

De cajón de madera de pino que para vivir hay que esforzarse, hay que sudar, hay que hacer cosas (lugares donde habitar, elaborar la comida que comer, las ropas que vestir, darnos un gustito…) pero de ahí a tener que pasar toda la vida doblando el lomo para beneficio ajeno, para empresas, políticos, la economía, ricachones de todo tipo y color,… para luego encima tener que vivir una vida miserable en unas condiciones de mierda, alienados, con hipotecas, entre cuatro paredes en barrios y ciudades dormitorio y encima soñando con vivir como los ricos, con tener aparatitos que supuestamente nos hacen la vida más cómoda cuando en realidad nos alienan aun más y nos convierten en seres pasivos y sin los conocimientos más básicos para la mera supervivencia, va un gran trecho. Y de hecho casi nadie sabe proveerse de lo más esencial para la vida, porque es que además esas cosas esenciales para la vida (como plantar, como construir algo, como hacer ropa, etc) se ha desnaturalizado tanto, ha devastado tanto al planeta, es tan artificial que cada vez es más sucedáneo planificado por especialistas y construido por máquinas o por currelas que muchas veces no tienen ni las más puñetera idea de lo que están fabricando. Además hoy en día casi todo son servicios, servicios para el consumo, para tener más, porque el tener se ha convertido en el objetivo y por eso se acepta el chantaje, por temor al no tener. Sigue leyendo