Ahmedbensaada.com | 12 Junio 2016 | Ahmed Bensaada.

Traducción: Purificación González de la Blanca (Ojos para la Paz)

Después de los ruidosos éxitos de las revoluciones de colores que han barrido en la década del  2000, numerosos países de Europa del Este o las antiguas repúblicas soviéticas, las misiones políticas de numerosas ONGs  (Organizaciones No Gubernamentales) han sido puestas en evidencia  [1 ]. Bajo la falacia de los pretextos  de la exportación de la democracia, los derechos humanos y la libertad de expresión, estas organizaciones – que son, en esencia, OG (organizaciones gubernamentales)-  trabajan siguiendo las agendas minuciosamente elaboradas por los estrategas de la política exterior de los países occidentales. En este terreno la palma se la lleva muy certeramente los Estados unidos, país que ha elevado la práctica al arte absoluto difícilmente equiparable. En efecto, el país del Tío Sam se ha dotado de una panoplia de entidades político-caritativas especializadas en la desestabilización no violenta de los países considerados como  “no amistosos” o “no-vasallos.”

Estas organizaciones se benefician de  un marco político elegido, medios materiales colosales, además de una financiación regular y consecuente. Metódicamente actualizadas, las técnicas utilizadas son temiblemente eficaces sobre todo cuando el blanco son los países autocráticos o afectados por serios problemas socioeconómicos.  [2]

Las agencias estadounidenses más emblemáticas de “exportación” de la democracia  son USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), la NED (Fundación Nacional para la Democracia), IRI (Instituto Republicano Internacional), el NDI (National Democratic Instituto de Asuntos internacionales), Freedom House y la OSI (Open Society Institute). Excepto este último, todas estas organizaciones son financiadas principalmente por el gobierno de Estados Unidos.  En cuanto a OSI, es parte de la Fundación Soros, el nombre de su fundador, George Soros, el multimillonario estadounidense, ilustre especulador financiero. Ni que decir tiene, Soros y su fundación  trabajan con el Departamento de Estado de Estados Unidos para la “promoción de la democracia”.

Y las piezas de caza cobradas son elocuentes: Serbia (2000), Georgia (2003), Ukrania (2004), Kirghizstan (2005) [3] y Líbano (2005) [4]. A pesar de algunos fracasos punzantes – Venezuela (2007) et Iran (2009) –  el éxito ha sido de nuevo la cita con lo que ha sido impropiamente llamado “primavera” árabel (2011).  La implicación de los organismos norteamericanos  de « exportation » de la democracia ha sido claramente demostrada en las revueltas que han sacudido a los países árabes “primaverizados”– Túnez y Egipto –  y aquellos en los que una guerra civil causa estragos todavía en el momento actual– Libia, Siria y Yémen [5].

La relativa eficacia con la que estas desestabilizaciones son realizadas y su aparente espontaneidad dan testimonio del papel de caballo de Troya de estas « ONG » respaldadas por una red de activistas autóctonos adecuadamente formados bajo el sesgo de oficinas especializadas. [6].

A fin de protegerse contra el efecto nefasto de estas revueltas, numerosos países han prohibido estas organizaciones sobre su suelo, a título profiláctico o curativo.  Así , el 8 de febrero de 2012, o sea aproximadamente un años después de la caída de del presidente Moubarak, los periódicos del  mundo entero retomaban una noticia proveniente de El Cairo: “Egipto: la justicia acusa a ONGs de actividades políticas ilegales” (7) Se podía leer allí : “Estas tensiones  son el resultado de la búsqueda en 17 locales de ONGs egipcias e internacionales el 29 de diciembre último. Entre ellas, figuran las organizaciones National Democratic Institute (NDI), International Republican Institute (IRI) y  Freedom House ».

ONG allanadas en El Cairo (Euronews 29 de diciembre de 2011)

Cuarenta y tres empleados egipcios y extranjeros de las ONG en Egipto fueron acusados de recibir financiación extranjera ilegal y haberse injerido  en los asuntos políticos del país. Entre ellos se encuentra Sam LaHood, jefe de la sección egipcia del Instituto Republicano Internacional (IRI) y el hijo del Ministro de Transporte Ray LaHood. [8]
Desde 2014, las ONG que trabajan en Egipto tienen la obligación de  registrarse ante las autoridades, de lo contrario  corren el riesgo de embargo de sus bienes o el enjuiciamiento. Por otra parte, las autoridades también deben aprobar cualquier financiación desde el extranjero. [9] Además de Egipto, algunos países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) tienen leyes que prohíben o el fortalecimiento del control de las ONG en su suelo.

Rusia, que no ha padecido tentativas de revoluciones de color, ha legislado en esta dirección. En 2012, el presidente ruso Vladimir Putin firmó una ley que califica a las ONG que reciben financiación extranjera de “agentes extranjeros”. [10] USAID se ha visto especialmente afectada: Ha sido  prohibida por Moscú desde el 1 de octubre de 2012 por  “injerencia en la vida política de Rusia” [11]

USAID en Rusia

La lista de las ONG “indeseables” en Rusia ha aumentado en 2015. Entre ellas  se incluyen la NED, el NDI, IRI, Freedom House y la Fundación Soros OSI [12]. Sigue leyendo