RT | 18 Junio 2016 | David Romero

El aumento de los casos de suicidio que reflejan las estadísticas en España no se atribuye oficialmente a causas concretas, pero se sospecha que la situación económica es un factor influyente. Una de las consecuencias de esa maltrecha economía son los desahucios, que han contribuido de manera directa a ese incremento.

Andrés González Manzano, de 53 años, reacciona ante su desalojo en Madrid, España, el 3 de marzo de 2014.

Andrés González Manzano, de 53 años, reacciona ante su desalojo en Madrid, España, el 3 de marzo de 2014.Susana Vera.Reuters

La estadística de suicidios en España arroja un dato escalofriante: casi 11 casos al día. La cifra se ha incrementado durante la crisis, y en los medios de comunicación viene siendo habitual en los últimos años la aparición esporádica de casos relacionados directamente con procesos de desahucio.

La policía regional catalana se lanza con equipos antidisturbios contra los manifestantes durante una protesta por el desalojo de los ocupantes del 'banco expropiado', en Barcelona, España, el 29 de mayo 2016.

La policía regional catalana se lanza con equipos antidisturbios contra los manifestantes durante una protesta por el desalojo de los ocupantes del ‘banco expropiado’, en Barcelona, España, el 29 de mayo 2016.Albert Gea.Reuters

En RT nos hemos preguntado hasta qué punto los desahucios, esa dramática consecuencia de la crisis financiera, son a su vez causa de suicidios y por qué lo son con tanta frecuencia. Y también nos hemos interesado por el impacto que tienen en la salud de las personas.

Incluso a simple vista, se entiende que un desahucio no es simplemente la culminación del proceso legal y administrativo por el que se desposee a una persona de su vivienda, sino también la entrada a un mundo lleno de dificultades sociales y emocionales, por el que las personas transitan a veces sin recursos suficientes para superarlas. Por la manera en que se ejecutan los desahucios y por los estragos que estos causan en la sociedad (siendo el más extremo de ellos este significativo incremento de los suicidios), todo indica que las autoridades y las instituciones no parecen ser plenamente conscientes de las profundas implicaciones psicosociales de este fenómeno o que, al menos, no han desarrollado la sensibilidad suficiente.

Habitualmente, todo empieza con la pérdida del trabajo y de la posibilidad de afrontar las deudas normales de la propia vida, desde las cuestiones más básicas hasta las deudas financieras

Comparte esta opinión Luis Chamarro, coordinador de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en Madrid, una de las asociaciones que más visibilidad ha ganado en España, y no por casualidad: su trabajo ha logrado paralizar más de 2.000 desahucios y ya han realojado a unas 2.500 personas, además de intervenir con éxito en la legislación para favorecer y defender de abusos a las familias con problemas hipotecarios.

“En la PAH trabajamos con el concepto de ‘desahucio vital'” explica Chamarro, en alusión al fuerte impacto que tienen en la vida estos crueles procesos legales, que llegan a afectar seriamente a la salud de las personas: “Habitualmente, todo empieza con la pérdida del trabajo y de la posibilidad de afrontar las deudas normales de la propia vida, desde las cuestiones más básicas hasta las deudas financieras”.

Una amiga de Ángeles Lugilde llora durante su desalojo en Avilés, norte de España, el 20 de abril de 2015.

Una amiga de Ángeles Lugilde llora durante su desalojo en Avilés, norte de España, el 20 de abril de 2015. Eloy Alonso.Reuters

El 100 % de las familias afectadas por un proceso de desahucio sufren problemas de salud

Esa situación de indefensión no tarda en generar problemas: Chamarro señala que “el 100 % de las familias afectadas por un proceso de desahucio sufren problemas de salud. Principalmente afectación psicológica, pero también múltiples problemas de salud física, de los que el 50 % son padecimientos de carácter grave. Hay un problema de ansiedad continuo, con todos sus derivados: insomnio y alteraciones de la conducta alimentaria (agravados por el hecho de que a veces ni siquiera se tiene dinero para llevar una dieta medianamente equilibrada). Y, por otra parte, suelen agravarse los problemas que ya tenga la persona previamente: afecciones cardiacas, coronarias… esos casos son muy numerosos: el número de fallecimientos por infarto es significativamente alto”. Sigue leyendo