Una lectora de la página, Ángela M.M. nos hace llegar una interesante entrevista al activista contra el “filantrocapitalismo” Isidro Bustamante, al que ya conocíamos por su excelente documental sobre el tema analizando las fundaciones internacionales Ashoka y Avina, que compartimos en el artículo:

La exquisita penetración del gran capital en los movimientos sociales

 

 

DESAMIANTADOSLas fundaciones filantrocapitalistas internacionales como Ashoka y AVINA han sido definidas con tal adjetivo porque el gran capital es quien las financia. Gracias a sus seductores objetivos de cambio y transformación social, este tipo de fundaciones se ha convertido en la más eficaz herramienta de la que dispone el sistema capitalista para llegar a los movimientos sociales, es decir, a los sectores sociales capaces de organizarse, porque justamente ahí es donde el capitalismo ve los mayores peligros.

La casa de mi tía | 30 Mayo 2016 | Javier Caso

Pregunta.- ¿Qué son y cómo se organizan las fundaciones filantrocapitalistas y cómo el gran capital se infiltra en los movimientos sociales?

Respuesta de Isidro Bustamante.- Las fundaciones filantrocapitalistas internacionales como Ashoka y AVINA han sido definidas con tal adjetivo porque el gran capital es quien las financia. Gracias a sus seductores objetivos de cambio y transformación social, este tipo de fundaciones se ha convertido en la más eficaz herramienta de la que dispone el sistema capitalista para llegar a los movimientos sociales, es decir, a los sectores sociales capaces de organizarse, porque justamente ahí es donde el capitalismo ve los mayores peligros.

El objetivo de las fundaciones filantrocapitalistas es mercantilizar los movimientos sociales. Que toda su actuación quede impregnada de tintes económicos. Que la lucha social se convierta en economía social. Que la economía sea quien transforme el mundo. Así todo sigue siendo capitalismo y los activistas sociales quedan narcotizados creyendo que, por esta vía, continúan con sus luchas. Más que de activismo social, podríamos hablar de actividad social mercantilizada. Éste es el cambio de concepto que pretende el filantrocapitalismo.

Las fundaciones filantrocapitalistas propagan sus ideas como los brazos de un pulpo. Lo hacen a través de los emprendedores sociales y de las enormes influencias que éstos ejercen sobre personas y organizaciones. No olvidemos que los emprendedores sociales de Ashoka y los socios de AVINA son líderes sociales cuidadosamente seleccionados por estas fundaciones, las cuales saben que están ante auténticos flautistas de Hamelín.

O también propagan estas ideas a través de las que podríamos llamar organizaciones portadoras, con las cuales las fundaciones filantrocapitalistas mantienen acuerdos y estrechas vinculaciones, de manera que el filantrocapitalismo ejerce su influencia de un modo exponencial.

Pregunta.- ¿Se queda la lucha social, al ser narcotizada y alienada por el filantromercantilismo, desactivada para propugnar un sistema diferente al capitalista?

Respuesta de Isidro Bustamante.- Obviamente. Los activistas sociales mercantilizados nunca propugnan un sistema diferente. Se integran en el sistema capitalista, al cual aceptan, aunque en apariencia no sea así. Estas actividades sociales mercantilizadas son aparentemente alternativas, solidarias, éticas… pues con este tipo de palabras las difunden. Palabras vacías. Muchas palabras vacías. En definitiva practican las mismas actividades mercantiles que llevan a cabo las empresas convencionales. Sin ninguna diferencia, salvo en el lenguaje. Lenguaje edulcorado y muy atractivo para quienes tengan inquietudes sociales. Venden humo. Humo al que se abrazan las personas aparentemente más críticas y participativas. Como Ixión se abrazó a Néfele.

Y, claro, si la actividad social mercantilizada no resultase rentable en términos económicos, no podría prosperar y acabaría su recorrido. Como le sucedería a cualquier empresa convencional. Sin embargo, la actividad social mercantilizada dispone de mecanismos adicionales para lograr tan ansiada rentabilidad económica.

El primer mecanismo adicional es la caza profesionalizada de subvenciones. Subvenciones públicas y privadas. Muy alternativo. La excusa es que las subvenciones te ayudan a financiar tu proyecto de transformación social. Aunque, en realidad, quien pone la pasta traza el camino que debes seguir. Lo dicen las bases de cualquier convocatoria.

El segundo mecanismo adicional es la búsqueda de financiación a través de personas concienciadas y de de buena voluntad, pues estas dos cualidades son decisivas para que pongan más dinero. Se trata del ‘crowdfunding’, los microcréditos y otras figuras similares. Y si la campaña de ‘crowdfunding’ o de microcréditos la encauzas a través de alguna organización que esté en la onda y que sea experta en mercantilizar al máximo lo social (especialmente claros son los casos de Goteo y Fiare), para qué más. Y de este modo, además, esa organización pasará a disponer de una base de datos con todas aquellas personas tan conformes con tu proyecto, que incluso están dispuestas a financiarlo.

Y el tercer mecanismo adicional es el voluntariado. ¿Que no tienes dinero para iniciar, continuar o expandir tu actividad social mercantilizada? Pues pon voluntarios para que lo hagan. Estas personas tranquilizarán sus conciencias y además no cobran. Y si encima están en el paro o en situación laboral vulnerable y les brindas expectativas laborales, trabajarán como jabatos y se dejarán la piel en tu proyecto.

Podría pensarse que trabajar con voluntarios en una actividad mercantil es ejercer competencia desleal sobre las pequeñas empresas convencionales que desarrollan la misma actividad aunque con asalariados. Qué va… la labor social que supone acoger voluntarios es imposible de imaginar y valorar por quienes practican la economía convencional.

Y si, pese a estos mecanismos adicionales, tu actividad social mercantilizada no terminase de ser rentable, despide a tus empleados aplicando la reforma laboral de Rajoy. Eso sí, deja bien claro ante tu Asamblea que es la decisión más dura y difícil que has tomado en tu vida. Y si no hubiera que llegar a tanto, redúceles la jornada y bájales el sueldo, que la economía social es economía honrada. Y para cubrir los huecos que te puedan quedar por estos despidos o reducciones de jornada, contrata autónomos. O aplica de nuevo el segundo mecanismo, con el añadido de que tus empleados podrían reconvertirse en voluntarios, incluso a tiempo parcial. Todo muy ético y muy alternativo.

Pregunta.- ¿Qué tipo de estructuras crean y cómo se coordinan los filantromercantilistas, o sea, los activistas sociales mercantilizados para su camuflada práctica socio-ordoliberal ligada a la Escuela de Friburgo y al concepto de “economía social de mercado”? Sigue leyendo