Al – Manar | 25 Abril 2016 | 28Pages.org

Mientras el presidente Obama preparaba su visita a Arabia Saudí el miércoles, su gobierno estaba haciendo frente a presiones para desclasificar el documento de 28 páginas que, según muchos de los que lo han leído, ilustra los vínculos entre el gobierno saudí y los terroristas que llevaron a cabo los atentados del 11-S, que causaron la muerte a casi 3.000 personas.

Sin embargo, otro documento menos conocido de 47 páginas de la Comisión de Investigación del 11-S también proporciona detalles sobre aspectos de la red saudí que llevó a cabo los ataques.

El documento recoge una declaración que no ha recibido mucha publicidad y que señala que después de la captura de un operativo de Al Qaida, Hassan al Sharbi, en Pakistán, el FBI descubrió un depósito de documentos que él había escondido. Entre ellos estaba el certificado de piloto de Sharbi dentro de un sobre de la Embajada saudí en Washington DC.

Desclasificado en Julio de 2015, el documento, con fecha del 6 de Junio de 2003, se refiere a los expedientes del FBI relativos al 11-S. La prensa norteamericana lo ha llamado “Documento 17” porque ocupa ese número en la serie de 29 documentos desclasificados por decisión del Panel de Apelaciones sobre Clasificación de la Seguridad Interagencias (ISCAP). Él fue escrito por Dana Lesemann y Michael Jacobson, que habían trabajado juntos en la investigación de inteligencia llevada a cabo por el Congreso de EEUU sobre el 11-S.

Toda esta documentación fue clasificada por orden del presidente George W. Bush. El miembro de la Comisión y antiguo secretario de la Marina, John Lehman estaba sorprendido por la determinación de la Casa Blanca a ocultar cualquier cosa que tuviera que ver con Arabia Saudí. “Cualquier cosa que tuviera que ver con los saudíes tenía una sensibilidad especial”, señaló.

La familia Bush ha mantenido una relación de varias generaciones con la familia real saudí a nivel personal y financiero. El príncipe Bandar bin Sultan, posterior jefe del servicio de inteligencia saudí, era el embajador saudí en Washington en aquella época y estaba considerado como un amigo personal de George W. Bush, al que visitaba en su rancho de Texas.

El permiso de vuelo enterrado

El FBI descubrió en 2002 el certificado de vuelo de un piloto, Hassan al Sharbi, dentro de un sobre con el membrete de la Embajada saudí. Sharbi es uno de los 80 presos que continúan en la prisión de Guantánamo. Él estuvo asociado con otros miembros de Al Qaida y formó parte de un programa de entrenamiento en un campo de la organización en Afganistán.

Él fue uno de los individuos identificados por el agente del FBI, Kenneth Williams en Julio de 2001 y que formaron parte del Memorando de Phoenix, una comunicación electrónica por medio de la cual Williams intentó alertar a sus jefes del FBI en Washington de la existencia de una amenaza con respecto a estos individuos extremistas que tomaban clases de vuelo. Sin embargo, sus advertencias fueron ignoradas por sus jefes.

Las referencias a Sharbi están incluidas en una sección llamada “Breve Resumen sobre las Posibles Conexiones del Gobierno Saudí con los Ataques del 11-S”. La sección menciona una serie de individuos de interés para los investigadores, comenzando con la célula de San Diego, que incluía a los futuros terroristas Nawaf al Hazmi y Khalid al Midhar. Éstos recibieron la ayuda del agente de inteligencia saudí Omar al Bayumi, del diplomático saudí Fahad al Thumairy y de Osama Bassnan, un antiguo empleado de la Embajada saudí en Washington DC que recibió “considerable financiación del príncipe Bandar bin Sultan y la princesa Haifa, supuestamente para el tratamiento médico de su esposa”. Sigue leyendo