EEUU está reafirmando su propaganda hostil contra sus enemigos, tales como Rusia, China, Venezuela o Siria, para así seguir apostando por la desestabilización de aquellos gobiernos no alineados a las directrices de Washington.   Al mismo tiempo toda esta operación mediática es  una maniobra de “Shock” para que los grandes capitales se vean obligados a trasladar sus capitales a Estados Unidos y tratar de reactivar de este modo su maltrecha economía.

Rebelión | 8/04/2016 | Níkolas Stolpkin

Como bien es sabido, antes de tragar se debe masticar bien lo que se está llevando a la boca. Por estos días nos han dado de comer el famoso “Panamá papers” como la “filtración de documentos confidenciales más grande de la historia”, con “11.5 millones de documentos” de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca. En los documentos se revelaría cómo personas con grandes capitales relacionadas con la política, los negocios, el deporte y el espectáculo estarían “ocultando sus riquezas”. Poniendo énfasis en posible lavado de dinero y evasión de impuestos.

Ayer, como bien recordarán, fueron las famosas filtraciones de Wikileaks, relacionadas con cables del Departamento de Estado estadounidense y sus embajadas por el mundo. Estas fueron reveladas por la gran prensa a finales del 2010, curiosamente un par de semanas antes de que cayera muerto Mohamed Bouazizi, cuya muerte desencadenaría lo que se denominaría como la “Primavera Arabe”.

Llama mucho la atención la relación que estas “revelaciones” gustan tener con los grandes medios de comunicación occidentales y la función que han venido cumpliendo. Por ejemplo: las revelaciones de Wikileaks tuvieron un rol activo en la “Primavera árabe” que no deberíamos olvidar junto con los ataques cibernéticos de “Anonymous”, defensores de Wikileaks. No hay que olvidar que la difusión de aquellos cables, a través de los grandes medios, contribuyeron en parte a la desestabilización del Medio Oriente y el Magreb.

Hoy nuevamente tiene lugar esta relación documentos-grandes medios de comunicación, y que tal como ocurrió con los cables de Wikileaks, lo más probable es que cada cierto tiempo nos encontremos con muchas más “revelaciones”. Tal como si fuese una caja de pandora.

Operación “Panamá papers”

Pero ¿de dónde proviene tamaña filtración? Todo lo que sabemos es que la información fue obtenida de una fuente anónima, progresiva y gratuitamente desde hacía más de un año, o un año aproximado, por el diario alemán Sueddeutsche Zeitung y que, para procesar tamaña cantidad de información, fue compartida benévolamente con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists – ICIJ), creada en 1997 por iniciativa del Center for Public Integrity.

¿Quién financia al Center for Public Integrity? Puras perlas. Las más destacables: Rockefeller Brothers Fund, Rockefeller Family Fund, Open Society Foundations, Ford Foundation, Carnegie Corporation of New York, etc.

¿Quién financia al ICIJ? Entre los más destacados se encuentran la Open Society Foundations y The Ford Foundation. La primera está directamente ligada con el conocido especulador financiero George Soros que, a su vez, es miembro activo del Council on Foreign Relations (CFR), la estructura más influyente de la política exterior estadounidense. La segunda es una fundación que históricamente ha estado relacionada con la CIA, y que le sirve de fachada, al igual que la USAID. Como bien algunos sabrán, George Soros se le conoce mucho por haber jugado un papel clave tanto en la conversión de los países socialistas de Europa al sistema capitalista (a finales de la década de los 80´) como en la “Revolución de las Rosas” en Georgia (2003). Y de la CIA no hay mucho que hablar, todos sabemos su papel que ni hace falta presentación. América Latina la conoce muy bien.

No es que pongamos en duda las “revelaciones” de millones de documentos en manos de la ICIJ. Lo que ponemos en duda es el objetivo que buscan tales “revelaciones”.

Todos sabemos que estas prácticas del gran capital y los paraísos fiscales existen, y desde hace mucho que existen, lo que nunca sabemos son los nombres de quienes han transferido activos a estos paraísos fiscales. Pues bien, con el “Panamá papers” se revelan los nombres que posee la firma Mossack Fonseca. El problema es que los medios, sin conocer aún los orígenes de esos activos, lo relacionan automáticamente con prácticas oscuras. ¿O caso los medios creen haber descubierto América?

Es así, entonces, como nos encontramos con una práctica habitual utilizada por los medios: condenar antes de investigar, o llámese “sensacionalismo mediático”. Sigue leyendo