Hispan TV | 23 Mayo 2015 | Pablo Jofré Leal

El doble rasero de la Unión Europea y en forma especial de Estados Unidos, ha permitido a Israel continuar su política de agresión y exterminio de la población palestina, al amparo del nulo apoyo de esta Alianza occidental en materia de boicotear, evitar la inversión y sancionar a un régimen que viola la legislación internacional.

Todo ello en un marco de violación de los derechos humanos de la población palestina en los territorios ocupados.

La denominada campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha sido puesta en marcha por la sociedad civil palestina y acogida por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y grupos de solidaridad con la causa palestina en todo el mundo. Es un llamado a la acción práctica, con acciones concretas, pero también un llamado a la conciencia de no aceptar los crímenes que se comete contra la sociedad palestina. Para ello se han implementado una serie de acciones económicas, políticas, comerciales, culturales, políticas y diplomáticas, que permitan destruir la política del terror llevada a cabo por el régimen sionista. Si se está por la paz no se puede ser cómplice de la ocupación israelí de los territorios palestinos y de una política de exterminio, despojo y exilio de millones de seres humanos, cuya tierra ha sido ocupada, transformada y segregada por un régimen invasor.

Es la sociedad civil la que ha tomado la iniciativa frente a la ocupación israelí frente a gobiernos mudos y temerosos. Una sociedad civil que está luchando contra una política sionista que permite, facilita, promueve y ejecuta la construcción de colonias en territorio palestino, la expropiación de tierras, la demolición de hogares de familias palestinas,  la tala de miles de olivos, la construcción de un Muro de la vergüenza, el bloqueo contra la Franja de Gaza y sus crónicas agresiones, la destrucción de la infraestructura de las ciudades palestinas, el robo de sus riquezas arqueológicas y el tratar de exterminar a una sociedad a vista y complicidad de gobiernos que amparan esta política genocida.

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