El número de compañías españolas que se ha dado de alta en el registro de lobbistas del Parlamento Europeo se ha duplicado desde el 19 de noviembre de 2014. Ese día, el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, prohibió que, desde entonces, los comisarios se reuniesen con lobbies no registrados.

Sabemos | 27 Mayo 2015 | Nicolás Sarriés

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El pasado 19 de noviembre de 2014, el recién elegido vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, dio luz verde a la conocida como Iniciativa de Transparencia, una de las propuestas estrella del equipo de comisarios encabezado por el luxemburgués Jean Claude Juncker[Link de IPV]. Entre otras medidas, la aprobación de esta iniciativa suponía la publicación de todos los encuentros que los miembros del Ejecutivo Comunitario mantuvieran con lobbistas y grupos de presión.

Otra medida adherida a esta iniciativa, quizás menos llamativa en un principio, ha desatado un aluvión de inscripciones en los registros de grupos de presión (cabildeo) que mantienen las instituciones europeas. Junto a la obligación de transparencia de los comisarios, Timmermans prohibió ningún encuentro con empresas y organizaciones que no estuvieran apuntadas oficialmente en el Registro de Transparencia que publican de forma conjunta el Parlamento y la Comisión Europea.

Desde que se hizo pública la intención de Bruselas de limitar los encuentros de los altos cargos comunitarios con los lobbies, las empresas españolas han casi duplicado su presencia (al menos de manera oficial) en el registro de grupos de presión: Desde que se abrió en abril de 2008 y hasta el 19 de noviembre de 2014 se habían inscrito unas 34 empresas; sin embargo, en los apenas cinco meses desde que la Comisión ha prohibido los encuentros informales se han registrado 31 compañías españolas.

Entre las compañías que desde noviembre han decidido dar el paso de reconocer que defienden sus intereses directamente en Bruselas hay varios bancos (Santander, Popular y Caixabank) e incluso se ha inscrito el Sareb, conocido como el banco malo español. Más notable aún es la presencia de empresas cementeras y extractivas: hay seis compañías de estos sectores (Cementos Portland, Molins, Balboa, Cosmos, Magnesitas Navarras, Magnesitas Rubián…). Sigue leyendo