Aparte de los intereses bélicos y geopolíticos, un punto clave para entender el injerencismo estadounidense en conflicto ucraniano es la agricultura. Éste sector ha sido el objetivo principal de las inversiones extranjeras en el país. Los gigantes alimentarios estadounidenses Monsanto, Cargill y DuPont que ya estaban desde hace mucho en Ucrania, han expandido enormemente sus inversiones en el país.

Por una parte se crea una puerta de entrada a los transgénicos a la UE, donde están “regulados” de alguna forma. Pero esas multinacionales adquieren un mayor peso dentro de la UE, y con “trucos” como el TTIP que  está por llegar, ya sabemos lo que eso supondrá… Por otra parte, se crea un control sobre la soberanía alimentaria de los países miembros, Ucrania les supone un tercio de la tierra productiva.

 

Ucrania, en la mira de las corporaciones occidentales

CubaDebate | 5 Feb. 2015 | Por Frederic Mousseau

Ukraine_brief_coverEn esta columna Frédéric Mousseau, director de Política del Oakland Institute, escribe que la presencia de las empresas occidentales en Ucrania se expandido en estos últimos años, particularmente en el sector agrícola, en coincidencia con el mayor conflicto Este-Oeste que se combate desde el fin de la Guerra Fría. Ucrania es el tercer exportador mundial de maíz, el quinto exportador mundial de trigo, y tiene 32 millones de hectáreas de tierra cultivable, equivalentes a un tercio del total de la tierra productiva de la Unión Europea.

Por Frederic Mousseau

OAKLAND, Estados Unidos, 3 feb 2015 (IPS) – El nuevo gobierno de Ucrania, en funciones desde el 2 de diciembre, tiene el más firme apoyo de las potencias occidentales y es único en el mundo: tres de sus más importantes ministros nacieron en el extranjero y recibieron la ciudadanía ucraniana horas antes de asumir sus cargos.
La ministra de Finanzas es Natalie Jaresko, una empresaria nacida en Estados Unidos, que reside en Ucrania desde mediados de los años 90 y administra Horizon Capital, un fondo de inversiones de capitales occidentales.

Esta inusual presencia de extranjeros en el gobierno de Kiev es coherente con el predominio que los intereses occidentales han adquirido sobre la economía ucraniana.

El Oakland Institute ha documentado esta transformación en dos recientes informes, el primero sobre la presencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en el conflicto en Ucrania ( Walking on the West Side: The World Bank and the IMF in the Ukraine Conflict) y el más reciente sobre la penetración de las corporaciones occidentales en la agricultura ucraniana ( The Corporate Takeover of Ukrainian Agriculture).

El principal factor de la crisis que desencadenó una oleada de protestas y forzó la renuncia del presidente Viktor Yanukovich en febrero de 2014, fue su rechazo a un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE), concebido para expandir el comercio bilateral e integrar la economía de Ucrania a ese bloque. El acuerdo estaba vinculado con crédito de 17.000 millones de dólares  del FMI.

Tras el alejamiento de Yanukovich y la instalación de un gobierno pro occidental, el FMI inició un programa de reformas orientado a incentivar las inversiones privadas en el país.

El  paquete de medidas incluía la privatización del suministro de agua y energía, y asignaba prominente importancia a lo que el Banco Mundial identificaba como “las raíces estructurales” de la actual crisis económica ucraniana, en primer término los elevados costos que gravan a las empresas privadas.

La agricultura ha sido el objetivo principal de las inversiones extranjeras en Ucrania y es considerada por el FMI y el Banco Mundial como el sector prioritario del programa de reformas.

Las dos instituciones alaban la rapidez con la que el gobierno ha seguido sus consejos. Por ejemplo, el programa de reformas recetado a Ucrania incluía la facilitación de la adquisición de tierras agrícolas, la eliminación de controles y regulaciones sobre la producción de alimentos, y la reducción de impuestos y de derechos aduaneros.

Bastan pocos datos para describir la magnitud de la agricultura ucraniana: es el tercer exportador mundial de maíz, el quinto exportador mundial de trigo, y tiene 32 millones de hectáreas de tierra cultivable, equivalentes a un tercio del total de la tierra productiva de la UE. Sigue leyendo