Contundente e implacable artículo del blog Urania en Berlin que analiza los hechos del atentado en París y sus repercusiones. Aporta datos “olvidados” por la versión oficial y expone un excelente análisis de diversos acontecimientos necesarios para comprender que las cosas, nuevamente, no son cómo parece que nos quieren hacer creer. También he incluido alguna nota.

Muy recomendable difundir.

Urania en Berlin | 13 Ene. 2015

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“El ataque terrorista que mató a 12 personas el pasado miércoles 7 de enero, en París, fue una operación de falsa bandera diseñada para apuntalar el estado vasallo de Francia a Washington”

(Paul Craig Roberts, ex-secretario del Tesoro en la Administración Reagan y ex editor del Wall Street Journal)

Para entender el significado de la indignidad criminal de París, para ir más allá de la hiperbólica propaganda intoxicadora de los “mass mierda”, para atusarse de la ponzoña oficial que ha rodeado al penúltimo crimen infame, de corte “islámico”, orquestado desde las cloacas del Estado de USA-Israel-Europa, contra integrantes del semanario satírico francés Charlie Hebdo, conviene amalgamar algunas claves para componer este tablero terrorista de falsa bandera que, nuevamente, han puesto en práctica los gangsters de Washington, Bruselas y Tel-Aviv.

PRIMER ACTO: Érase una vez unos terroristas muy listos

El objetivo del mal llamado comando “yihadista” fue actuar cuando estaba reunida la plana mayor de periodistas del semanario Charlie Hebdo que se solía reunir en su oficina de París, una vez por semana, para discutir cuestiones editoriales. Uno de estos periodistas comentó al diario francés Le Monde que “los atacantes tenían que haber sido informados de que la reunión editorial se llevaba a cabo ese día; de lo contrario es imposible que hubieran tenido conocimiento alguno, ya que allí (en la sede del semanario) no había personal ajeno a la revista”. Entonces, ¿quién informó a los asesinos sobre el calendario de reuniones de Charlie Hebdo? ¿Hicieron invocaciones a Allah y éste les puso sobre la pista? Piensen un poco….¿los muertos ya no hablan verdad? ¿Algún confidente del Hebdo tuvo la mala suerte de cantar para las cloacas del Estado?

SEGUNDO ACTO: Erase una vez unos terroristas muy tontos

Dice Kevin Barrett, editor de Veterans Today (a propósito del pufo terrorista parisisno y el “olvido” de una tarjeta de identificación personal de uno de los “terroristas”, Said Kouachi), que él (Barrett) habrá hecho unos 55.000 viajes en coche y no cree que se haya dejado una sola vez la documentación en su vehículo. Lo que ocurre es que en falsas banderas terroristas, como las de Nueva York o Madrid, los super-profesionalizados yihadistas tenían la feísima costumbre de abandonar maletines (Mohamed Atta), DNI supervivientes después de la pavorosa deflagración de un avión contra la torre gemela 2 o cintas coránicas y huellas varias en el caso de la chapuza madrileña del 11-m. Forma parte de la tragicomedia, por lo que se ve.

Barrett acierta de pleno cuando afirma que la policía y las agencias de inteligencia (en la comisión de delitos) son expertos en plantar pruebas falsas para condenar a personas inocentes y exonerarse a ellos mismos. Por ejemplo, cuando un ciudadano desarmado es asesinado por la policía colocan un arma en el cadáver para apoyar sus declaraciones sobre que fue un “acto en defensa propia”. Según Barrett la policía guarda armas en sus vehículos policiales en caso de que sea necesario para usarlas como prueba falsa contra sus víctimas. Una mafia criminal en toda regla que actúa con la impunidad que le otorga la otra mafia, la política. En el caso del maletín de Atta fue el FBI el que colocó esa pista falsa a posta para dar verosimilitud a la trama terrorista del 11-s. Esto lo dijo hasta un respetable capo de la Falsimedia americana (Seymour Hersh).

En el crimen de París, como en otras falsas banderas, el DNI “olvidado” del terrorista es una prueba de libro plantada por la policía o los servicios secretos franceses. ¿Nos quieren convencer de que la logística de los terroristas “yihadistas” para cometer el crimen era perfecta en su ejecución y, al mismo tiempo, desastrosa en los pequeños detalles? La desvergüenza de estos criminales (de Estado) no tiene precio.

TERCER ACTO: ¿Terroristas o más bien miembros de cuerpos policiales especiales?

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