Traemos un artículo del blog Conspiración Abierta, un nuevo blog del autor del reconvertido y apreciado blog Antiimperialista que parece ser continuará con la línea original de éste.

 

Conspiración Abierta | 20 Oct. 2014

“El instinto de auto-preservación, uno de los instintos más básicos, es uno de los más flexibles.” (Edward L Bernays, Cristalizando la opinión pública)

“ (…) una mente con una mínima capacidad de raciocinio debería preguntarse: si la medicina y la farmacia ganan dinero con la enfermedad ¿qué interés pueden tener estas grandes industrias en que estemos sanos?” (La Gazzetta del Apocalipsis, LA GRAN CONTRADICCIÓN DE LA MEDICINA, que nadie quiere afrontar)

https://informacionporlaverdad.files.wordpress.com/2014/10/f4524-ebola2bel-roto.pngLo primero que despertó mis sospechas al oír hablar del actual fenómeno conocido como “Ébola” fue el alarmismo con el que fue presentado ante la opinión pública; algo muy similar a lo sucedido con la gripe aviar y la gripe porcina que de tanto provecho fueron para algunas de las más importantes multinacionales farmacéuticas, muchas de ellas profundamente vinculadas con la administración estadounidense. ¿Qué necesidad hay de crear alarmismo entre la sociedad? Con ello sólo se consigue aumentar los niveles de estrés y de angustia entre la población, lo cual puede crear muchos más estragos a corto y largo plazo que la propia enfermedad en sí. Esto es tan irresponsable como tratar de desalojar un estadio de futbol completamente lleno diciendo a los asistentes que está a punto de estallar un artefacto explosivo.

Recordemos el pánico sembrado por las OMS y los principales medios de comunicación de masas entorno a la gripe porcina (1). Según sus predicciones, se trataba de un tipo de gripe que amenazaba con diezmar la población mundial de forma casi apocalíptica. Finalmente, se trató de una gripe con una tasa de mortalidad considerablemente menor a la de la gripe común.

De nuevo, con el Ébola, vuelve a repetirse el mismo discurso catastrofista, y de nuevo, cuando han pasado ya varios meses desde que se decidió iniciar esta última campaña de marketing del miedo, la proporción de muertes por infectados supuestamente de ébola es infinitamente menor a las causadas por otros tipos de enfermedades tradicionales (asociadas a la pobreza) que llevan años afectando a la población del continente africano, según informa el blog Salud, Nutrición y Bienestar basándose en datos de la propia OMS (2).

Otra cosa que me llamó la atención es que, hace unos años (4 ó 5 aproximadamente), recuerdo que ya se intentó vender el Ébola como una nueva y peligrosísima emergencia sanitaria; sin embargo, tal campaña desapareció misteriosamente con el surgimiento de la gripe porcina. Probablemente, después de un concienzudo estudio de mercado, alguien pensó que el tema de las gripes raras no estaba aún lo suficientemente explotado, y que podría seguir proporcionando importantes beneficios, con lo que el “proyecto Ébola” podía ser pospuesto para más adelante. Parece que ahora es el momento adecuado para retomar este viejo proyecto, pues la credibilidad del público entorno al tema de la gripe está ya bastante mermada después de los últimos acontecimientos como para seguirlo explotando (una sencilla estrategia de negocios que se estudia en primero de empresariales).

No me cabe ninguna duda de que nos encontramos ante un nuevo tipo de epidemia ficticia (o por lo menos exagerada), inoculada en la población a través del miedo, y de que se está atribuyendo al Ébola muchas muertes que tienen su origen en causas muy diferentes (3): como el agravamiento de las enfermedades tradicionales por una agudización de los conflictos socio-políticos o, incluso, no habría que descastar un posible caso de intoxicación química masiva, recordemos el caso del síndrome tóxico en España en el año 1981 (4). Es esperpéntico ver los dispositivos que se han montado para combatir un supuesto virus, que, según la propia versión oficial, no se transmite por vía aérea; unos dispositivos más propios de una mala película de ciencia ficción que de una típica emergencia sanitaria.

Podríamos seguir analizando y desmontando punto por punto toda la irracional y fantástica cadena de acontecimientos: la misteriosa aparición del Ébola en un pequeño hospital africano, los curas españoles que se convierten en posibles transmisores del virus a toda Europa, la conmovedora historia del perrito de la enfermera afectada por Ébola…, así como las diferentes estrategias efectistas y espectaculares utilizadas con el fin de dotar de una cierta credibilidad a toda esta historia; pero, sinceramente, me resulta todo tan falto de sentido común, que me parecería igual de absurdo que tratar de demostrar la falta de veracidad de un cuento infantil. Quien haya sido capaz de tragarse todo este tinglado sin el menor espíritu crítico es porque tiene el sentido común tan atrofiado, que sería inútil cualquier esfuerzo para hacerle comprender todo lo aquí expuesto. Desgraciadamente, el individuo medio de nuestros tiempos ha alcanzado tal nivel de degradación intelectual, provocada por su actitud de servilismo y sumisión ante el poder, que no sería de extrañar que en poco tiempo se le tratara de colar el cuento de una invasión extra(o incluso intra)terrestre. Seguir leyendo