La UE que no se vota

Publico.es | 25/05/2014 | SERGIO LEÓN. Madrid

El entramado de Bruselas queda ajeno al examen del electorado, cuya capacidad de elección sobre las instituciones ejecutivas europeas es nulo. La influencia de la ciudadanía está limitada a un Europarlamento con apenas competencias

“Tú mueves Europa”, “Lo que está en juego es el futuro”, “El poder de la gente”, “La Unión hace la fuerza”, “Claro que Podemos”. Son algunos de los eslóganes con los que los diferentes partidos españoles han abordado la campaña para las elecciones europeas. Apelan a un voto que desde Bruselas se defiende como decisivo para el devenir de la nueva Unión Europea que saldrá tras los comicios. Pero, ¿qué es realmente lo que los europeos eligen?

Las urnas decidirán la composición del Parlamento Europeo y a partir de ahí, nada más. La ciudadanía seguirá sin tener poder sobre las instituciones europeas, ni sobre su propio futuro, en cuanto a la UE se refiere. Tampoco capacidad de mover los estamentos comunitarios. Ni con la unión de todo el electorado se podría modificar la estructura política del Viejo Continente. No al menos a través de la votación que comenzó el pasado jueves en Holanda y Reino Unido y concluye este domingo en España y en la mayoría de los Estados miembro.

Bruselas, mientras tanto, insiste: “Estas son las elecciones europeas más importantes hasta la fecha”, recoge la web creada especialmente para la cita. Sí son los primeros comicios que se celebran desde que el Tratado de Lisboa otorgara en diciembre de 2009 nuevas competencias al Parlamento Europeo. “El aspecto nuevo e importante”, prosigue la web, “es que cuando los Estados tengan que nombrar en otoño de 2014 al sucesor de José Manuel Durao Barroso al frente de la Comisión Europea, por primera vez deberán tener en cuenta los resultados de las elecciones”. Algo que podría parecer una perogrullada, pero que hasta la fecha no estaba reconocido en ningún sitio. Sin embargo, lo más llamativo de la premisa es que ni siquiera obliga a atenerse a la decisión del voto, sólo a “tenerlo en cuenta”.

“Cuando hablamos de hacia dónde va la UE, hay que pensar en cuál es la composición de los Gobiernos de los principales países”

“Cuando hablamos de hacia dónde va la UE, no hay que pensar en Estrasburgo, sino en cuál es la composición de los Gobiernos de los principales Estados y su política internacional. Focalizar el futuro de Europa en lo que pase en las elecciones no es acertado porque lo que se está eligiendo es un Parlamento absolutamente vacío de funciones”, comenta Josep Maria Antentas, profesor de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona. “Ciertamente, la institución que controla la UE no es el Parlamento, que es, y no de manera casual, la única institución votada directamente por el electorado. Su tarea es ratificar las directrices políticas adoptadas por el Consejo Europeo y transformadas en propuestas legislativas por la Comisión”, añade Dino Constantini, profesor de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia.

Además de la formación de los 751 eurodiputados que debutarán en el nuevo Parlamento el 1 de julio, tras las elecciones habrá nueva presidencia de la Cámara, de la Comisión y del Consejo. También se renovará al jefe de la diplomacia europea y al del Eurogrupo. Sobre ninguno de estos estamentos el electorado tiene poder de decisión. Y, ni mucho menos, sobre el Banco Central Europeo, la última punta del tridente de la troika que sostiene e impone las políticas de recortes. Serán los jefes de Estado y de Gobierno, que se reunirán el 27 de mayo para analizar los resultados electorales, los encargados de realizar las negociaciones pertinentes para ir distribuyendo los peones a gusto del consenso entre los cabecillas de los grandes partidos europeos. Sigue leyendo