El documental definitivo sobre el uso de drogas psicotrópicas, esta es la historia de la asociación de altos ingresos entre las compañías farmacéuticas y la psiquiatría que ha creado una ganancia de 80 mil millones dólares del tráfico de drogas psicotrópicas a un público desprevenido.
Pero las apariencias engañan.
¿Cuán validos son los diagnósticos de los psiquiatras y cuán seguros son sus fármacos?
Escarbando en lo profundo debajo del barniz corporativo, este documental que consta de tres partes, denuncia la verdad detrás del mecanismo de marketing astuto y el engaño científico que oculta una campaña de ventas peligrosa y frecuentemente mortal.

Capítulo 1: Introducción

Los psiquiatras nos dicen que la forma de arreglar el comportamiento indeseado es alterando la química cerebral con una pastilla.

Pero a diferencia de un fármaco de uso general en medicina como la insulina, los medicamentos psicotrópicos no tienen como objetivo ninguna enfermedad medible que corregir y pueden alterar el delicadísimo equilibrio de procesos químicos que el cuerpo necesita para funcionar con fluidez.

No obstante, los psiquiatras y las compañías farmacéuticas han usado estos fármacos para crear un mercado enorme y lucrativo.

Y han hecho esto dando nombres a más y más conductas indeseadas como “trastornos médicos” que requieren medicación psiquiátrica.

¿Pero realmente se les debería llamar enfermedades?

Así que la cuestión es:

¿Cómo es que los fármacos psicotrópicos, sin ninguna enfermedad como objetivo, sin poderes curativos conocidos y una lista interminable de efectos secundarios, se han convertido en el tratamiento a seguir para cada tipo de malestar psicológico?

¿Y cómo los psiquiatras adoptaron estas drogas para llegar a dominar el campo del tratamiento mental?

Capítulo 2: Los Fármacos Psicotrópicos

Su Historia

Los psiquiatras declaran una historia de grandes avances en el área de los fármacos psicotrópicos. Pero ¿es este desfile de elementos químicos para el cerebro, “el gran avance científico” que ellos afirman?

El esfuerzo inicial de Sigmund Freud en lo que se refiere al marketing para los fármacos contribuyó a crear una seria epidemia de cocaína por toda Europa.

Los psiquiatras a continuación recurrieron a las anfetaminas hasta que se dieron cuenta de que no sólo eran inefectivas, sino altamente tóxicas y adictivas.

Años más tarde, al mundo se le dijo que los “antidepresivos” eran en realidad “drogas de un estilo de vida”, para una sociedad donde uno podía elegir su estado de ánimo. Pero en el transcurso de diez años, los detalles espeluznantes sobre efectos secundarios tales como la violencia y el suicidio ya no podían seguir ignorándose; con una estimación de 3.9 casos de efectos adversos sólo con el Prozac.

Actualmente, el mismo patrón se repite, con una cobertura implacable por los medios de comunicación sobre los nuevos tratamientos químicos promocionados como “fármacos milagrosos”.

Quedan dos preguntas: ¿dónde está la ciencia que respalda a la psiquiatría?

Y, ¿cuánto tiempo más va a continuar el público creyendo en las falsas esperanzas, la fanfarria publicitaria y las mentiras descaradas?

Capítulo 3: Los que Estén a Favor Digan Sí, DSM

EL MANUAL DE DIAGNÓSTICO DE LA PSIQUIATRÍA

Sin ningún análisis científico de laboratorio que muestre la presencia o ausencia de problemas mentales, ¿cómo funciona el sistema de diagnóstico psiquiátrico, y cómo llegó a estar tan extendido?

Los psiquiatras publicaron El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) en 1952, enumerando los 112 supuestos “trastornos mentales” sin basarse en ningún procedimiento científico estándar, sino en los votos enviados por los psiquiatras.

Con cada nueva edición del DSM, los diagnósticos no sólo se han expandido en número, sino que arrojan una red más amplia, para abarcar ahora segmentos enteros de población. Como resultado, casi un millón de niños han sido diagnosticados como bipolares.

En el 2007, medio millón de niños y adolescentes recibieron por lo menos una receta de un antipsicótico. Y las drogas antipsicóticas, poderosos compuestos químicos originalmente diseñados sólo para los pacientes más gravemente afectados mentalmente, son ahora una industria de 22.8 mil millones de dólares.

Y la persona promedio es completamente inconsciente de que los diagnósticos psiquiátricos no son médicos, sino meramente se basan en comportamientos sometidos a votación.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Cómo toman los psiquiatras estos “trastornos” y hacen que la gente se crea que los tiene?

 

FUENTE: https://www.youtube.com/user/ManuuVeraEl

 

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