Un amigo de la página nos ha pasado para publicar en exclusiva un libro que ha escrito y quiere compartir de forma libre y gratuita.

El autor nos recuerda que es un escritor novel, define el libro como una miscelánea y advierte que no es un libro hecho para gustar, ni fácil de leer… Os dejamos con la presentación del propio autor, al cual agradecemos que haya querido compartirlo con nosotros y nos enorgullece que haya querido lanzarlo desde IPV.

IPV_ElProgreso

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El Progreso

Nos han inculcado que el ser humano está en constante progreso. Pero lo que primero nos tenemos que preguntar es: ¿qué es el progreso?

Nos decimos, sin pensar, que el progreso es sinónimo de avance tecnológico. ¿Realmente eso nos hace progresar en absoluto? Sin duda alguna, estos avances tecnológicos nos hacen vivir la vida de una forma más cómoda. ¿Es eso progreso? Ese “progreso” nos ha llevado a poder matar a millones de personas en segundos. Nos ha llevado a que unos no tengan nada que hacer y se mueran de aburrimiento mientras buscan entretenimiento a toda cista. Otros no pueden hacer nada para evitar morir de hambre. A eso lo llamamos “progreso”.
En el último siglo se ha planteado un gran conflicto entre un sistema de vida basado en el trabajo y el progreso tecnológico. Ese es el motivo por el que los avances tecnológicos que recibimos son calculados por una minoría para que la mayoría sigan al sistema, en beneficio de dicha minoría. ¿Realmente nos ayudan todos estos avances tecnológicos para los problemas reales que compartimos? Como hacemos con muchas cosas, abordamos el problema en la superficie, temerosos de mirarlo en profundidad. ¿Por qué? Porque eso supondría mirar en una dirección a la que no estamos acostumbrados.
Entonces, ¿el progreso existe? Ignoro si seremos capaces de progresar. Me parece vislumbrar que vamos por el camino, aunque este camino está demasiado nublado como para estar seguro. Miro la historia de la humanidad y lo único que veo es cambio. Pero un cambio horizontal, nunca vertical. El otro día escuché una entrevista a Eduard Punset. El opina que cualquier tiempo pasado fue peor, al contrario del conocido dicho popular. Es una afirmación esperanzadora, te hace sentir aliviado. Por lo tanto, el público aplaudió histérico. Hizo referencia a la matanza de mujeres o caza de brujas que se produjeron hace siglos. Sin embargo, dijo él, ahora ya no se hace eso. No estoy del todo de acuerdo. Lo que yo veo es que hemos cambiado unas brujas por otras. Las brujas del siglo XXI son los que hoy son denominados por los gobiernos como terroristas. Hoy en día, se puede acusar a una persona de terrorista, manipular un par de pruebas y condenarlo de por vida o a muerte, dependiendo del país. Antes nos asustaban con las brujas, ahora con los terroristas. Como siempre, si señalamos el mal en el exterior, nos sentimos mejor, menos malos. Hipocresía. Seguimos sin ser capaces de convivir unos con otros. Nos excusaremos de miles de formas cada vez más ingeniosas, pero seguirán siendo excusas.
Yo veo que puede existir un progreso real, una evolución psicológica. Ha habido diversas pruebas de ello a lo largo de nuestra historia, pero su mensaje fue manipulado, como siempre, por unos pocos para dominar a otros muchos.
Puede haber diversas formas de llegar a ella, pero yo solo soy capaz de verlo a través de la educación. Una educación basada en el verdadero entendimiento, en lugar de la imposición y aceptación (incluso auto inculcada) a la que estamos acostumbrados. Una vez que se es capaz de entender profundamente, eliminando todo prejuicio, no hace falta educador. Cada persona es capaz de educarse sola. Todos somos profesores y alumnos, al mismo tiempo. Con cada una de las experiencias, con las relaciones con lo demás, observando atentamente la naturaleza, el universo. Pero para aprender es necesario partir de una profunda humildad. Evidentemente, antes hay que entender lo que es la humildad. Por otro lado, deberíamos poder entender qué es el sufrimiento, el miedo, la avaricia, el apego… etc. Al ser capaces de entender lo que son todas estas emociones, entonces seremos capaces de ver lo que implican y el peligro real que suponen. Al verlo de la misma forma que vemos el peligro que supone un tigre hambriento, no se nos pasa por la cabeza acercarnos, a ver que pasa.
De estas cosas y otras muchas hablo en este escrito (miscelánea para los eruditos literarios) llamado el progreso. No es un escrito fácil de leer. Para sacarle todo su jugo, el esfuerzo no está en leerlo, está en entenderlo. Y para entenderlo hay que practicar una lectura activa.

NiYoda Tesla