Una información que tiene su tiempo pero como seguimos recibiendo correos con peticiones de este clicktivismo que está lucrando a grandes corporaciones, compartimos un par de artículos que ponen en tela de juicio a la mayor plataforma (empresa) de peticiones del mundo dedicada a la venta y prestación de servicios mediante envíos masivos, listas de correo electrónico y servicios derivados. Según Wikipedia:

  • Organizaciones como la pro-imperialista Amnistía Internacional o la Humane Society pagan al sitio para alojar sus peticiones.
  • Change.org trabaja junto a más de 1.000 de las mayores organizaciones sin ánimo de lucro y organizaciones no gubernamentales del mundo.
  • Exige a los demás transparencia total, pero no revela sus beneficios.
  • En 2008, la organización se asoció con MySpace para crear un foro abierto como catálogo de ideas (crowdsourcing) para su desarrollo e implementación en la campaña de Obama.
  • En 2010 Change.org ayudó a la apertura del ‘Blog Action Day’. Este acontecimiento fue apoyado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

La parte positiva que le vemos a ese envío masivo de correos es que ponen en conocimiento diversas propuestas reivindicativas para el cumplimiento de los DDHH. Con lo que si recibís una petición justa que queráis difundir, os animamos a buscar fuentes alternativas de información que traten del tema y reenviéis las fuentes a vuestras listas de correo. Así también podréis valorar y verificar la validez de esa información y no sea un “reenviar” masivo de acciones que pueden no ser tan justas o esconder otros intereses detrás.


Muchas y diversas son las campañas que se lanzan desde las plataformas de recogida de firmas por internet. Pero ¿Qué hay detrás de esas plataformas que se hacen con una ingente cantidad de datos de gente que se cree estar cambiando algo?

 

librered.net |  junio 12, 2013 | Jorge Izquierdo

Change.org es un sitio web operado por Change.org Inc., una corporación estadounidense con fines lucrativos, certificada como una Corporación B y constituida en el estado de Delaware (uno de los tres estados norteamericanos, junto a Wyoming y Nevada, que de facto permiten una exención de impuestos para sociedades limitadas), cuyos negocios incluyen el alojamiento de campañas patrocinadas y el envío de e-mails.

Organizaciones como Amnistía Internacional -y otras 300 más, según la propia compañía- pagan por alojar y poder patrocinar sus peticiones y campañas. Con algo menos de 100 trabajadores, la empresa facturó más de 15 millones de dólares en 2012.

¿Es change.org la web de una entidad sin ánimo de lucro?

La respuesta es sencilla, no, pues la web está gestionada por una corporación con ánimo de lucro.

Certificado B Corporation y certificado Benefit Corporation

¿Qué significa que está certificada como una Corporación B (B Corporation)? Que Change Inc. ha pagado a una entidad sin ánimo de lucro, llamada B-Lab, que emite unos certificados llamados Certified B Corporation, sin base legal alguna. Según estos, “las empresas certificadas B han sido certificadas así por tener un alto nivel de rendimiento general, social y ambiental”.

Este certificado nada tiene que ver -aunque puede confundirse fácilmente- con un certificado que otorgan algunos estados norteamericanos, llamado Benefit Corporación, que sí tiene base legal y validez jurídica, y que actualmente está vigente sólo en Hawaii, Virginia, Maryland, Vermont, Nueva Jersey, California y Nueva York. Cuatro estados más están en proceso de hacerlo. Change Inc, no tiene certificado Benefit Corporation, ni tan siquiera está en ninguno de los estados mencionados.

Asimismo, B-Lab, la entidad sin ánimo de lucro que emitió el certificado a Change Inc., también se nutre de aportaciones privadas, el 80% de ellas de carácter anónimo, según consta en su memoria anual. La primera empresa a la que B-Lab otorgó el certificado fue a un banco de inversión privada.

Change.org hace gala del certificado otorgado por B-Lab como prueba irrefutable del tipo de entidad que es, cuando Change Inc. no es otra cosa que una empresa privada con ánimo de lucro y una facturación astronómica para los nulos servicios que presta: Change.org, según consta en su página web, no se hace responsable absolutamente de nada, ni tan siquiera de que los datos recogidos en la base de datos sean correctos o se encuentren duplicados por miles, como se ha demostrado más de una vez.

Change.org en España

No existe una Change España como tal, simplemente se trata de una página web traducida al castellano, cuya legislación aplicable de competencia y cuya jurisdicción se basan en la aceptación de las leyes del Estado de Delaware.

Empresa social en España

En la página web de Change.org/es se hace gala de ser una empresa social (“Tenemos el orgullo de ser una empresa social, utilizando lo mejor de una empresa para promover el bien social”) y aquí la posible confusión es mayor, dado que Change Inc., una empresa pura y dura, no puede entrar en el marco legal vigente en España. En España las empresas sociales se regulan por la Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social, según la cual forman parte de este conjunto empresarial y diverso que es la Economía Social, las siguientes entidades: cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, Centros Especiales de Trabajo, empresas de inserción, cofradías de pescadores, asociaciones y, finalmente, las fundaciones. Ninguna de estas entidades tienen nada que ver con una empresa privada y con ánimo de lucro afincada en Delaware, aunque sus fines teóricos o publicitarios sean el “empoderar a las personas para crear los cambios que quieren ver”.

Activismo de sofá y en la boca del lobo

La situación actual de la política española, con un grado de corrupción política y económica galopante que ha derivado en un estado de indignación de campaña permanente, unido a nuestra incultura digital, nos ha llevado -con la mejor de las intenciones- a utilizar plataformas digitales que cubiertas de piel de oveja esconden a más de un lobo. Si el mal uso de muchas cajas de ahorros -entidades sin ánimo de lucro con fines sociales- ha llevado al país a la banca rota (banca y rota, pero salvada con nuestro dinero), tiempo es ya de estar alerta y exigir a las entidades que presumen de ser de carácter social que cumplan de forma escrupulosa con la ley española. En caso contrario, se daría la paradoja de estar echando en saco roto legítimas reclamaciones que, además, llenan los bolsillos de corporaciones multinacionales que venden -en una sublimación del capitalismo más salvaje- en forma de humo nuestro deseo de rescatar al país de la podredumbre y pobreza en el que se encuentra.

Jorge Izquierdo

http://www.librered.net/?p=27454

No Change: Clicktivismo, desactivación de la protesta e infiltración del Gran Capital

A Título Personal | 12 Jul. 2013

He de confesar que Change.org era uno de los temas sobre los que me apetecía escribir desde hace tiempo pero uno de los más complejos de abordar.  En los últimos meses ha sido bastante sonada la campaña de recogida del millón de firmas para la petición de dimisión de la cúpula del PP a raíz del escándalo de la contabilidad B del Partido Popular. Con la aparición de los papeles originales de Bárcenas esa campaña y otras se han vuelto a visibilizar. Me parece muy interesante recordar la entrevista de Jot Down al director de Change España, Francisco Polo.  Todo esto me ha empujado a escribir este post.

Francisco Polo crea Actuable.es a mediados de 2010 y se presenta como “una plataforma de activismo en línea con la que queremos crear una comunidad de personas y organizaciones que sumen fuerzas para cambiar el mundo, diciéndole a gobiernos, empresas y otros actores importantes de nuestra sociedad qué cambios queremos.” En noviembre de 2011 Change.org absorbe a Actuable pasando a ser parte de esta, como Change España, y siendo dirigida por el propio Polo.

Liking isn't helping

La verdad es que suena bastante bien ¿no?. Una plataforma donde podemos compartir nuestras peticiones para que otras personas puedan mostrar su apoyo a través de firmas. Desde luego la difusión puede ser inmejorable, tenemos la capacidad de llegar a millones de personas y la oportunidad de que las injusticias de este mundo acaben para siempre. Como dice Jonhathan Alter en un artículo para BloombergUn Mundo mejor está a unos pocos clicks. ¿No es maravilloso? Sigue leyendo