Un amigo de la página ha querido compartir con nosotros un pequeño relato original de su autoría, basado en hechos bastante reales…

Cómo sabéis, tenemos abierto el apartado Colaboraciones del Blog que refleja noticias, artículos, opiniones, relatos, etc.. que nos habéis hecho llegar a través de diferentes vías.

Una de ellas, nuestro correo: correo

Carta ficticia dirigida a un rico hace muchos, muchos años, en un país muy, muy lejano.

De su humilde asesor financiero.

Mi mejor opción sin duda es lo que he venido a llamar “democracia”. En teoría es darle
el poder al pueblo. El pueblo siempre pensará que es tenido en cuenta. Entonces
procederemos a lo que he llamado el “democrático tira y afloja”.

El sistema empieza de cero. Usted, como persona adinerada, no le falta de nada, por lo
que en esta fase puede irse de vacaciones a disfrutar de su dinero donde disponga. Al
empezar de cero, la gente no tiene nada, no hay dinero. No interesa invertir en gente que
no tiene dinero. ¿Hacer hospitales? ¿Colegios? Son bienes que usted no necesita y
tardarían demasiado tiempo en producir beneficios. Con el coste de la construcción nos
vamos a una amortización de por lo menos diez años. Eso no nos interesa. La mejor
opción es esperar el momento adecuado, mientras tanto use el dinero en otras
inversiones que sí den beneficio, como hacerse un castillo en la costa.

Necesariamente, saldrá un partido con un slogan obrero. Con esto quiero significar que
luchará por el derecho de los trabajadores. Gritarán e insultarán a los ricos y poderosos.
Usted tranquilo, es parte del plan. Entonces todos los trabajadores se organizarán y
nacionalizarán todas las fábricas, suministros de servicios, extracción de recursos… etc.
Construirán viviendas, hospitales, colegios…todo propiedad de todos. De todos y de
ninguno. Porque será propiedad del Estado. El objetivo de ese sistema será repartir los
recursos de una forma equitativa, por lo que todos tendrán todo lo que necesitan. He
llamado a esta situación “estado de bienestar”. Cuando la gente haya alcanzado el
“estado de bienestar”, es cuando usted interviene.

¿Cómo se engaña a alguien que lo tiene todo? Piense en las debilidades de las personas.
Piense en usted mismo. Usted tiene de todo. ¿Cómo podría alguien engañarle?
Ofreciéndole más. La avaricia. Utilizando la avaricia de las personas se han producido
las mayores estafas a lo largo de toda la historia. Pues nosotros usaremos eso. No puede
fallar, históricamente probado.

Lo primero será que usted, como persona influyente, tome contacto con el político de turno, elegido por el pueblo para representar al pueblo. Este político, como individuo, será avaricioso. Si uno no pica el anzuelo, se va a otro. Ya hablaremos de cómo desprestigiar al honrado para que se quite de nuestro camino. Una vez que has entablado amistad con los políticos elegidos por el pueblo, les ofreces, por el bien del país, privatizar todo lo que se ha construido en los últimos años. Privatizar quizá no suene del todo bien, por lo que podemos llamarlo “liberalizar”. Se le convence al político de que la gestión pública es una pérdida de dinero para todo el pueblo. Usted les dirá que
gestionándolo de una forma privada, ahorrará dinero al país. Les ofrece ahorrar un 10% al país y otro 5% para los bolsillos de los políticos. Este 5% será a repartir entre el partido y los políticos particulares. Si a algún político le preocupa que la gente no se lo crea, no se preocupe, tenemos expertos en propaganda que saben cómo vender hielo en el polo norte. Es muy sencillo llevar a la quiebra cualquier cosa, si es lo que se desea. El funcionamiento de la empresa sigue igual de bien, pero se le hinchan los gastos. Sueldos de altos cargos, facturas realizadas por una empresa filial… existen muchas técnicas para hacerlo sin levantar sospechas que sean válidas en caso de juicio. Sigue leyendo