Tras la marcha mundial que se organizó ayer 12 de Octubre contra el gigante biotecnológico Monsanto. Os dejamos el boletín que nos han compartido de Armas para defender la salud, que en su nº 229 trata el tema de Monsanto y los transgénicos. Incluye un artículo al respecto del genial bioantropólogo Máximo Sandín, al que mandamos recuerdos desde aquí.

LA PESADILLA DE LOS TRANSGÉNICOS

Máximo Sandín 
Profesor titular de Bioantropología, Universidad Autónoma de Madrid.


“Si se controla el petróleo, se controla el país; si se controlan los alimentos, se controla a la población.”
Henry Kissinger

La diversidad de los cultivos de todo el Mundo se está reduciendo a un ritmo de “extinción masiva”. Según informes de la FAO, en el último siglo se ha perdido el 75% de las variedades agrícolas que se cultivaban habitualmente. Desde el punto de vista ecológico, la pérdida de variedad en cultivos disminuye la capacidad de resistencia y adaptación a los cambios climáticos y a las enfermedades.  Es decir, la Humanidad se puede enfrentar, en pocos años, a una crisis alimentaria global.

Pero, ¿dónde está el origen de esta locura? Veamos algunos datos: La llamada “revolución verde” fue, posiblemente, el primer exponente a gran escala  de la estrecha y profunda relación entre las bases conceptuales del darwinismo y el modelo económico de Adam Smith, y de la similitud de sus consecuencias . Financiada por la Fundación Rockefeller y el Banco Mundial, e impulsada, a partir de los años 50 por Norman Borlaug (que recibió por ello el Premio Nobel de la Paz en 1970) y basada científicamente en el reduccionismo genético darwinista, consistió, esencialmente, en el uso de semillas seleccionadas de alto rendimiento, no importa cuales fueran las condiciones ambientales del terreno, y grandes cantidades de abonos químicos y pesticidas. Aunque, inicialmente se apreció un descenso en la proporción de personas desnutridas en el Tercer Mundo, que se estimó en un 16%, y fue el logro que justificó el Nobel para Borlaug, pronto, los efectos del “libre mercado” y del reduccionismo científico se hicieron patentes. El alto precio de las semillas mejoradas, de los fertilizantes y los pesticidas hizo que muchas pequeñas explotaciones no pudieran competir con los grandes propietarios. Sólo en Estados Unidos, el número de granjas se ha reducido a un tercio y la mayoría de las que hay son grandes empresas mecanizadas, en gran parte, propiedad de multinacionales de la alimentación. Los efectos fueron aún más desastrosos en el Tercer Mundo, en el que la concentración de la tierra en pocas manos ya era considerable, pero, además, aumentaron los precios por el alto costo en productos químicos y maquinaria, que fueron los auténticos beneficiarios de la “revolución”. Sin embargo este es sólo uno de los problemas derivados de la concepción reduccionista y mercantilista de la Naturaleza: la producción comenzó a disminuir en muchas partes y aumentaron las plagas. Como solución, tuvo que aumentarse de forma continua el uso de fertilizantes y plaguicidas. Y esto, para lograr, con suerte, los mismos resultados, porque los abonos químicos destruyen la fertilidad natural del suelo, en la que las bacterias y los hongos tienen un papel fundamental, y además, los plaguicidas “generan” plagas cada vez más resistentes. Con el tiempo, la tierra acaba por perder su capa orgánica y convierte a la tierra en inutilizable.

En otra vuelta de tuerca, desde mediados de los años 90, y también impulsadas por la Fundación Rockefeller, se comenzaron a cultivar semillas modificadas genéticamente y patentadas. El objetivo era claro, como se está demostrando por los resultados, si se consigue implantar este tipo de cultivo se puede llegar a controlar la alimentación mundial. En efecto, en 2009, las cinco mayores compañías agroquímicas, Monsanto, Du Pont, Syngenta, Dow Chemical y Bayer controlaban el 58% de las ventas mundiales de semillas, y diez empresas, el 95%, de las que el 21% eran, entonces, transgénicas. El cebo para atraer a los agricultores consistía en reducir el número de los perniciosos herbicidas que utilizaban en sus cultivos mediante semillas modificadas genéticamente para hacerlas resistentes a un potente y peligroso herbicida, el Glifosato bajo el nombre comercial de Roundup, que sería el único herbicida necesario. Esto obligaba a los agricultores a comprar a estas compañías los dos productos. Para asegurar las ventas anuales, Monsanto obligaba a firmar a sus clientes un contrato draconiano por el que se comprometían a no replantar, como se hacía tradicionalmente,  las semillas producidas y a comprarlas de nuevo al año siguiente. Por si esta estrategia no fuera suficientemente indicativa de sus verdaderas intenciones, después de persecuciones y presiones vergonzosas de tipo mafioso a los agricultores que utilizaban sus semillas para replantar, Monsanto introdujo un nuevo “monstruo” genético en sus semillas: el “gen terminator”, una secuencia genética que convertía a las semillas procedentes de sus cultivos en estériles.

El siguiente paso, una vez controlado el mercado de las semillas, fue subir progresivamente su precio. Por ejemplo,  el precio de semillas por acre cultivado (Fuente: USDA Economic Research Service) subió de 1975 a 2011 de 8,32 dólares a 56,58 para la soja, de 9,30 a 86,16 para el maíz, etc., lo que provocó la ruina de millones de pequeños agricultores en todo el mundo (principalmente en la India y Latinoamérica), al no poder hacer frente a los crecientes gastos. La consecuencia: una nueva expansión de grandes monocultivos industrializados pertenecientes a grandes corporaciones, también muchas veces de las propias compañías de semillas y agroquímicos. Actualmente, estas grandes compañías están comprando las mejores tierras de África para este tipo de cultivos, alejando aún más a la población de sus posibilidades de acceso a la alimentación. Un alejamiento acentuado porque productos básicos en la alimentación como trigo, maíz, azúcar… han pasado a cotizar en la Bolsa (véase la Bolsa de Chicago), donde se especula con los precios contando con información privilegiada procedente de los satélites artificiales.

Parece que ya tienen muy avanzado su objetivo. Pero esa es sólo una parte del problema, por grave que sea. La Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (IAASTD), llevada a cabo por más de 400 científicos independientes durante más de 4 años, han afirmado categóricamente que el futuro de la seguridad alimentaria no se encuentra en la ingeniería genética. La ingeniería genética es una tecnología imprevisible, ya que se basa en malas prácticas científicas, reducionista y mecanicista, que no tiene en cuenta la complejidad y la autoorganización de los seres vivos”. El término “científico independiente” produce una cierta inquietud, porque implica que hay científicos “dependientes”, pero veamos en qué se basan esas afirmaciones: los datos científicos sobre la naturaleza y el control de la información genética están mostrando que es de una enorme complejidad imposible de controlar. Una secuencia genética puede dar lugar a cientos o miles de proteínas diferentes mediante la combinación de sus componentes en función de las condiciones ambientales. Por otra parte, su “significado” está controlado por el conjunto del genoma, por lo que la misma secuencia puede tener funciones diferentes según el organismo en que se exprese (se han encontrado en los erizos de mar y en las anémonas “genes” supuestamente relacionados en el hombre con enfermedades como distrofia muscular, corea de Huntington… incluso un supuesto “gen”  responsable del cáncer de mama). El reflejo de estos fenómenos en las prácticas de la llamada “ingeniería” genética se pudo comprobar, por ejemplo, cuando se intentó transferir el “gen” del pigmento rojo del maíz a la petunia; las flores se pusieron rojas, pero además las plantas tenían más brotes, más hojas, mayor resistencia a los hongos y baja fertilidad. Pero entre las consecuencias no buscadas, una muy digna de tener en cuenta son los nuevos productos derivados de una alteración genética no natural. Proteínas producidas por plantas modificadas genéticamente han mostrado tener una alta concentración de metabolitos tóxicos que han producido fuertes reacciones alérgicas y, en algunos casos, como en de la producción de L-Triptófano, “suplemento dietético” que se obtuvo en Estados Unidos a partir de bacterias modificadas genéticamente, la muerte de 37 personas y más de 1500 con daños permanentes. Y lo difícil es reconocer los efectos acumulativos o de consecuencias a largo plazo de estas proteínas “artificiales”. El 19 de Mayo 2009, la Academia Americana de Medicina Ambiental emitió un comunicado que, al parecer, pasó desapercibido para los medios de comunicación, en el que concluían: “hay más que asociaciones casuales entre los alimentos GM y efectos adversos en la salud” y que “los alimentos GM representan un serio riesgo en las áreas de la toxicología,  alergias, la función inmune, la salud reproductiva, metabólica, fisiológica y genética”

Por si estos peligros no fueran suficientes, el herbicida Roundup, derivado del “Agente naranja”, ya  producido por Monsanto y Dow Chemical, que devastó las selvas de Vietnam   y produjo graves malformaciones e incluso caída de la piel en miles de vietnamitas, está mostrando unos efectos cada día más alarmantes. Además de destruir la biodiversidad de plantas silvestres, como ha denunciado repetidamente la activista india Vandana Shiva, ha resultado, como era de esperarse, tóxico para las personas y animales en contacto con él o que consuman productos rociados con este herbicida. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Berkeley en 1999 revela evidencias actualizadas de daños pulmonares, palpitaciones, náuseas, problemas de fertilidad, anomalías cromosómicas y otros muchos efectos sobre la salud debido a la exposición al herbicida Roundup

Existen centenares de estudios científicos muy bien documentados sobre todos estos aspectos que, extrañamente, o quizás, no tanto, si tenemos en cuenta el inmenso poder económico y, por tanto, político, de las grandes corporaciones de los transgénicos (que, mediante la política de “puertas giratorias” se han infiltrado en los organismos internacionales),  son ignorados por los grandes medios de información, incluidas revistas científicas “prestigiosas”, y cuando alguno de ellos logra llegar a la opinión pública es ferozmente atacado y devaluado científicamente por los “rigurosos”  e “imparciales” medios “oficiales”, como ha ocurrido recientemente con un estudio que demostraba fehacientemente que el consumo de maíz transgénico provocaba, a largo plazo, cáncer en ratones.  Pero hay algunos que, por su repercusión económica, que es, al parecer, la única que resulta digna de atención, sí ha llegado a los medios de comunicación: en 2009, en Estados Unidos, una planta considerada como “mala hierba”, el amaranto, una planta sagrada en las culturas precolombinas y con un considerable aporte proteico, adquirió, por “transferencia horizontal” el “gen” de resistencia al Glifosato de la soja transgénica e “invadió” los cultivos (una especie de “justicia poética”), con lo que, en aquellas fechas, tuvieron que abandonar 5.000 hectáreas de cultivo y otras 50.000 estaban gravemente amenazadas. Esta “contaminación genética” ya ha dado muestras de su peligro en otras ocasiones: en 2011 se informó de que el gusano del maíz había desarrollado resistencia a la proteína Bt del maíz transgénico de Monsanto, que contiene una proteína de la bacteria Bacillus thuringiensis tóxica para el gusano. Es decir, los “genes” introducidos en los organismos transgénicos mediante bacterias, virus y plásmidos escapan de las plantas y  pasan  otros organismos y a las bacterias del suelo, ya que están optimizados para transferir información genética.

Y este es uno de los más graves peligros de estas prácticas de supuesta “ingeniería” genética a los que nos enfrentamos, porque las consecuencias de esta “contaminación genética” son imprevisibles. Los suelos están repletos de millones de bacterias y virus que intercambian información genética y cumplen una función esencial en los ecosistemas. Se han estimado hasta cien millones de bacterias por gramo de tierra, sin las cuales no podrían existir las plantas. Las bacterias del suelo “reciclan” los productos de desecho y los organismos muertos y “limpian” las sustancias tóxicas y hacen disponible el nitrógeno de la atmósfera para las plantas. Entre ellas siempre están los virus, en una cantidad entre cinco y veinticinco veces mayor, que son, junto con los plásmidos bacterianos,  los que intercambian información genética entre las bacterias y controlan sus ecosistemas. Sencillamente, no podemos prever a dónde nos va a llevar este envenenamiento progresivo de los ecosistemas terrestres, pero seguramente las consecuencias no van a ser precisamente positivas.

Una información más, para finalizar. En el resto de Europa, los transgénicos están desapareciendo por el rechazo político y social. En Alemania, el maíz transgénico Bt de Monsanto está prohibido por la constatación de que contaminaba campos vecinos, y se han encontrado restos de maíz transgénico en la miel de las abejas de la zona además de que también mataba a abejas, mariposas y otros insectos. En España, no se puede saber si por ignorancia o por corrupción de sus responsables (no se puede decir cuál de los motivos es peor), sólo de maíz, hay más de 116.000 hectáreas de cultivos transgénicos, en las que se experimenta con más de 16 variedades, y se importan millones de toneladas de soja transgénica. También se está experimentando con el cultivo de patatas transgénicas, y las mieles contaminadas por transgénicos están causando el rechazo a este producto en Europa.

Las pesadillas tienen la ventaja de que se puede despertar. En nuestro caso, no podemos despertar, porque se trata de una terrible realidad. Y si no nos enfrentamos con decisión a este envenenamiento ecológico, orgánico y mental a que nos tienen sometidos las grandes corporaciones y sus acólitos, el futuro de nuestros hijos estará gravemente comprometido.
Me voy a permitir finalizar con un comunicado emitido por el Foro Internacional Sobre Soberanía Alimentaria del año 2002.

«La Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades»

Fuente
LA PESADILLA DE LOS TRANSGÉNICOS
Máximo Sandín, 17 de mayo de 2013
http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2013/05/17/la-pesadilla-de-los-transgenicos/
Hemos publicado sobre Maximo Sandin
Boletín 106
La nueva biología. Sobre la integración de sistemas complejos. De Ayllukuna a la Teoría de Sistemas: Cuidando la Madre Naturaleza
Virus y locura (científica) La guerra contra bacterias y virus: una lucha autodestructiva
Entrevista con Máximo Sandín [VIDEO]. “Desmontando a Darwin” Máximo Sandín , Biólogo.
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads106.htm

Transgénicos y Seguridad alimentaria

Foro Internacional China 9 – 13 de julio 2013
Los consumidores chinos rechazan los transgénicos

Los consumidores y agricultores de los países emergentes recelan de aquellas tecnologías que generan inseguridad alimentaria

Los consumidores chinos siempre han sospechado de los alimentos transgénicos, un pueblo cuya alimentación y las muy diversas formas de cocina tradicional se toma más en serio que cualquier otro pueblo del mundo. Han sido alertados de los peligros de los alimentos transgénicos ya desde el año 2010 cuando empezaron a morir grandes cantidades de cerdos quizás debido a un maíz transgénico que se cultivó en grandes cantidades para su utilización como alimento (1) (Disappearing Rats & Dying Pigs, Are GMOs to Blame? SiS 59).  De nuevo, en 2012, después de que tres funcionarios de la provincia de Hunan fueran relevados de sus cargos (2) por aprobar y llevar a cabo ensayos de un cultivo transgénico, el Arroz Dorado, un arroz todavía en fase de experimentación, en niños de edad escolar en 2009 (véase [3] The Golden Rice Scandal UnfoldsSiS 42), cuyos resultados aparecieron en una revista científica. De acuerdo con un comunicado emitido conjuntamente por el Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC de China), la Academia Zheijian de Ciencias Médicas y el CDC de la provincia de Hunan, los funcionarios fueron sancionados por “violar las normas, la ética científica y la integridad académica”.
Aunque China dio luz verde al arroz Bt y al maíz con fitasa en 2009, todavía no ha comenzado su producción comercial. Peng Yufa, miembro del comité de seguridad biotecnológica de los alimentos transgénicos del Ministerio dijo a los periodistas (2): “Todavía se genera debate… No hemos dado suficiente información al público sobre los cultivos transgénicos… Estos cultivos tienen que ser aceptados por los consumidores, que tienen que estar dispuestos a comprar, y los agricultores dispuestos a cultivar”. 
La gente sigue estando muy preocupada por la seguridad de los cultivos transgénicos, dijo el alto funcionario del Ministerio de Agricultura Chen Xiwen.

Ahora, el profesor Gu Xiulin de la Universidad de Hacienda y Economía de Yunnan, autor de La guerra de los transgénicos: La seguridad alimentaria de China en el siglo XXI ( en chino), tuvo en cuenta las palabras del alto funcionario y logró reunir a un grupo de eminentes científicos para debatir sobre los transgénicos en el mundo, un gran foro bajo el título deTransgénicos y Seguridad alimentaria, que se celebró en Yunnan los días 9 y 10 de julio, y en Beijing el 13 de julio. Algunos de los científicos se reunían entre sí por primera vez.
En la apertura de la Conferencia, Gu Xiulin dijo que la Ingeniería Genética es una espada de doble filo que puede hacer tanto daño como bien, pero que difícilmente se puede controlar. La seguridad alimentaria y agrícola está en juego, de modo que es importante tomar las decisiones correctas basadas en las evidencias científicas, siendo éste el motivo por el que se reunía a tan importante panel internacional de científicos ( Xiulin tiene un blog de mucho éxito:http://blog.sina.com.cn/s/blog_6188d2520102edgl.html)

Vandana Shiva, física cuántica que se ha convertido en una notable activista política, que reside en Nueva Delhi, la India, comenzó por recordar la destructividad y la insostenibilidad de los transgénicos y los monocultivos industriales, que requieren de 10 veces más agua para producir alimentos, que han esquilmado el 75% de nuestros suelos, y que son responsables del 40% de las emisiones de CO2. Además, ha provocado una crisis entre los pequeños agricultores de todo el mundo, especialmente en la India. Apenas pueden pagar las semillas patentadas, ni los fertilizantes, con las falsas promesas de increíbles rendimientos, y cuando fracasan sus cultivos muchos de ellos optan por suicidarse. Vandana señala que los transgénicos y el monocultivo industrial forman parte de un paradigma mecanicista obsoleto: “Una visión mecanicista de la ciencia es falso tanto en Física como en Biología”. La nueva Física trata de la interconexión, no de la separabilidad (visite Navdanya: http://www.navdanya.org/, donde podrá apoyar las campañas de Vandana a favor de preservar las semillas como asegurar un futuro en la agricultura).

El científico del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos ya retirado, Don Huber, hizo un relato de los devastadores efectos de los herbicidas a base de glifosato utilizados en los cultivos transgénicos tolerantes a Roundup, que envenenan los cultivos y el suelo, produciendo mermas en la producción, matando los organismos beneficiosos, y promoviendo la aparición de otros agentes patógenos; una documentación de más de 150 referencias a artículos científicos publicados en los últimos 20 años. Por lo menos 40 enfermedades de los cultivos están asociadas con el uso del glifosato, el ganado sufre de unos niveles no conocidos de abortos involuntarios, muertes e infertilidad, mientras que entre las enfermedades humanas se incluyen el autismo, defectos de nacimiento, infertilidad y Alzheimer, que se ha disparado de forma simultánea al uso del glifosato. Don Huber empezó a conocerse a raíz del envío de una carta dirigida al Secretario de Agricultura de los Estados Unidos advirtiéndole “de la aparición de unos nuevos patógenos desconocidos hasta ahora por la Ciencia”, asociados al cultivo de las plantas Roundup Ready, empleados para la alimentación animal (véasehttps://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/02/22/los-cientificos-advierten-sobre-la-relacion-entre-un-nuevo-y-peligroso-patogeno-y-roundup-de-monsanto/; [4, 5] Emergency! Pathogen New to Science Found in Roundup Ready GM Crops?,  Scientist Defends Claim of New Pathogen Linked to GM CropsSiS 50). Por desgracia, el laboratorio en el que trabajaba para aislar este nuevo patógeno fue cerrado. Sin embargo, Huber consiguió una confirmación independiente de la existencia de este nuevo patógeno de otra fuente. Recibió una carta anónima de la Inspección de China que decía tener micrografías electrónicas del patógeno, aislado en la soja Roundup Ready. ( Para más detalles del trabajo de Huber, [6] USDA Scientist Reveals All – Glyphosate Hazards to Crops, Soils, Animals, and ConsumersSiS 53; also Chapter 1 of [7] Ban GMOs Now, ISIS report).

El Genetista Molecular Jack Heinnemann de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, ha comparado los rendimientos de cultivos básicos en los Estados Unidos y Europa a partir de los datos de la Organización para la Alimentación y Agricultura (FAO), revelando que América del Norte se está quedando atrás con respecto a la agricultura no transgénica de Europa en cuanto a rendimientos, uso de pesticidas, resistencia y diversidad genética. Hay una peligrosa tendencia en los Estados Unidos en el rendimiento de los cultivos de maíz desde el año 2009, unido a la sequía del año 2012 ([8] GM Crops Destroyed by US Drought but non-GM Varieties FlourishSiS 56). La agricultura transgénica no parece precisamente el camino a seguir, sino que más bien las innovaciones tecnológicas aplicadas a la agroecología deben convertirse en la prioridad. (Para más detalles véase [9] US Staple Crop System Failing from GM and Monoculture, SiS 59; Jack Heinnemann responde a las críticas:http://www.inbi.canterbury.ac.nz/response.shtml).

El científico de Greenpeace, ahora asesor del Grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo, Arnaud Apoteker, expuso el sesgo pro transgénicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que no ha rechazado ninguna solicitud de aprobación de cultivos transgénicos. Sin embargo, la mayor parte de los países de la UE han sido capaces de mantener al margen los cultivos transgénicos ( Véase la Introducción de [7]) Arnaud insiste en que se deben desechar los cultivos tolerantes a los herbicidas, ya que son incompatibles con cualquier noción de agricultura sostenible. Es una pérdida de tiempo y recursos realizar más pruebas de seguridad con estos cultivos.
Mae-Wan Ho, directora de ISIS, con sede en Londres, Reino Unido, miembro de la lista de expertos del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad Biotecnológica, y muy crítica con los transgénicos desde 1994, mostró que los supuestos mecanicistas sobre los que se base la modificación genética están en desacuerdo con la realidad de un genoma fluido, una nueva genética que entra dentro del paradigma orgánico cuántico. La modificación genética es inherentemente peligrosa, según muestran las recientes evidencias, y nunca se podrá decir que es segura. La única acción responsable que se puede tomar es la de prohibir cualquier emisión de organismos modificados genéticamente al medio, empezando por nuestra casa, por nuestros campos y las comunidades locales ( (véase[10] Why GMOs Can Never be SafeSiS 59).
Michael Antoniou, genetista molecular y terapeuta genético en el Kings College de Londres, Reino Unido, hizo hincapié en que los procesos de modificación genética pueden alterar de forma notable la composición de las proteínas y las vías bioquímicas fundamentales, dando ejemplos de trabajos publicados por científicos de China ( Para más detalles véase la reciente publicación con otros autores Mitos y verdades de los transgénicos, www.earthopensource.org
Por último, el biólogo y toxicólogo molecular Gilles-Eric Séralini de la Universidad de Caen, Francia, habló de su investigación sobre alimentación a largo plazo de ratas, un estudio ahora mundialmente famoso, llevado a cabo por él y sus colegas, mostrando un exceso de decesos y tumores que aparecían cuando la alimentación duraba más de los 90 días que oficialmente se han establecido para la aprobación de los cultivos transgénicos (11). Este experimento llevado a cabo culmina otra serie de estudios realizados in vitro que revelan los múltiples efectos tóxicos de los herbicidas con glifosato en varias líneas celulares humanas (Véase https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/10/27/la-advertencia-de-que-el-maiz-transgenico-produce-cancer-ya-no-puede-ser-ignorada/; SiS 56). No en vano, el lobby pro transgénicos ha atacado su trabajo y ha difundido afirmaciones maliciosas, pero no hay duda de que sus hallazgos son muy significativos (véase [13] Excess Cancers and Deaths with GM Feed: the Stats Stand UpSiS 56).

Se suscitaron muchas cuestiones, muchas de ellas planteadas por los periodistas, que apreciaron este intercambio abierto de la información. Hubo una acusación generalizada de los encubrimientos de los Gobiernos y de las malas noticias sobre los transgénicos, lo cual ha sido confirmado por la casi total falta de información de este evento en los medios de comunicación. El único artículo publicado por un periodista en un pequeño periódico sobre economía tuvo que retractarse a los dos días por la presión política recibida.

Fuente

Transgénicos: Nathanael Johnson engaña a los lectores de Grist

Dr. Michael Antoniou, Biólogo molecular e Ingeniero genético  

El biólogo molecular e Ingeniero genético Dr. Michael Antoniou responde a las declaraciones del periodista Natanal Johnson en la revista Grist sobre la seguridad de los alimentos transgénicos.

Para otras críticas de este artículo, puede ver:
http://www.gmwatch.org/index.php/news/archive/2013/15027
http://www.gmwatch.org/index.php/news/archive/2013/15019
http://www.gmwatch.org/index.php/news/archive/2013/15012

Opinión sobre el artículo de Natahanel Johnson: “Comida para robots: distinguir las innovaciones de los exabruptos en el debate sobre los transgénicos” por el Dr. Michael Antoniou, publicado en Grist el 22 de septiembre de 2013:http://grist.org/food/dodging-argument-bot-crossfire-to-revisit-some-gm-research-controversies/
Como Biólogo molecular que de forma habitual trabaja en el campo de la Ingeniería Genética sobre la terapia génica, me preocupa que el periodista Nathanael Johnson engañe a los lectores de la revista Grist al decir que hay un consenso generalizado entre los científicos sobre los cultivos modificados genéticamente, diciendo que son seguros en la alimentación y que no suponen riesgos especiales para las personas (http://grist.org/food/dodging-argument-bot-crossfire-to-revisit-some-gm-research-controversies/).
Lo cierto, es que sobre este asunto no hay consenso científico sobre la seguridad de los cultivos transgénicos para el consumo humano y animal, ni para el medio ambiente. Muchos estudios publicados y revisados, muestran que los cultivos transgénicos pueden tener efectos tóxicos o alergénicos inesperados en los animales de laboratorio y criados en granjas. Algunos de estos estudios se resumen en el siguiente informe:
http://www.earthopensource.org/index.php/3-health-hazards-of-gm-foods/3-1-myth-gm-foods-are-safe-to-eat
Desde la publicación de este Informe, han aparecido otros dos estudios: uno dirigido por el Prof. G.E. Seralini y otro por laDra. Judy Carman, en los cuales se han encontrado efectos tóxicos en la alimentación con cultivos transgénicos en animales.
Pero Johnson desestima estos efectos como hipotéticos, lo que muestra una incomprensión fundamental del método científico. Los efectos encontrados sobre la salud en estos experimentos son estadísticamente significativos y están probados. Se desconoce la causa de estos efectos nocivos sobre la salud, pero podría deberse a un transgén de los cultivos transgénicos, por exposición al herbicida Roundup, que se utiliza conjuntamente en el 80% de los cultivos transgénicos y la producción de una toxina producida durante el proceso de transformación de los transgénicos. Sólo un seguimiento más amplio puede determinar exactamente qué está sucediendo, incluyendo estudios epidemiológicos en las poblaciones, por ejemplo de Estados Unidos, que llevan consumiendo desde hace mucho tiempo productos derivados de organismos modificados genéticamente.
Escribo esto con la esperanza de que suponga un cierto equilibrio de la información dada en los artículos de Johnson.

Sinceramente,
Dr. Michael Antoniou.
Londres, Reino Unido

Fuente
Transgénicos: Nathanael Johnson engaña a los lectores de Grist Por< noticiasdeabajo • 23 septiembre, 2013 http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2013/09/23/transgenicos-nathanael-johnson-engana-a-los-lectores-de-grist/

FUENTE: http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads229.htm

Artículos sobre Máximo Sandín en IPV:

Darwinismo, Ciencia y Poder – Dr. Máximo Sandín. ACTUALIZADO: Nos comunican que Máximo Sandín no podrá asistir por enfermedad. Se pondrá un vídeo de su charla en su lugar.

Viernes 16, 19:30h. Charla “La Biología (R)EVOLUCIONA” de Máximo Sándin

1ª Jornada de Conferencias “Vallecas por el Cambio de Conciencia”. 8 de octubre en el Centro Juvenil “EL SITIO DE MI RECREO” (OXIDADO) en Vallecas.

 Transgénicos / Monsanto

https://informacionporlaverdad.wordpress.com/category/salud/transgenicos-monsanto/