Purificación González de la Blanca | 7 de agosto de 2013 | Ojos para la Paz

“Ahora mismo todos están enfocados hacia la eliminación de Mu Barack, pero ésta es solo la primera escena de un drama que tiene que ser representado” (H. Kissinger)

Parece claro que EE.UU. está representando una gran farsa en Egipto.

La preocupación de EE.UU. por Egipto es histórica, no solo porque es un país mediterráneo, a caballo entre África y Oriente Medio y, por tanto, de suma importancia estratégica y paso para el comercio y el flujo mundial de petróleo, sino también porque es vecino de Israel, y este país anda agazapado detrás de cualquier decisión sobre Egipto.

El sociólogo Enrique Muñoz Gamarra afirma con rotundidad que <<la mano negra del Pentágono aprieta a Egipto y que EE.UU. ejerce un control absoluto sobre las fuerzas armadas de Israel, Turquía, Arabia Saudita y Egipto, así como de otros países satélites pequeños como Qatar, Bahréin, etc…>> Y realiza un breve repaso sobre la historia reciente de este país: <<Al lograr el control de Egipto EE.UU. logró consolidar sus posiciones en casi todo Oriente Medio (excepto en Irán y Siria)…Entre 1958 y 1961 Egipto formó parte, junto con Siria, de la República Árabe Unida, de la que Nasser fue Presidente. A su muerte en 1970 lo reemplazó en el poder Anwar el-Sadat que a partir de 1973 se alejó de la URSS para acercarse a Estados Unidos. En 1978 firmó los acuerdos de Camp David al que las resistencias llamaron una vil traición. En 1981 Sadat fue asesinado (por los Hermanos Musulmanes) y le sucedió en el cargo Hosni Mubarak, quien mantuvo las políticas de su predecesor. Éste dimitió el 11 de febrero de 2011, y el 21 de julio del mismo año, en unas elecciones con dos tercios de la población en boicot, fue “elegido” presidente de Egipto Mohamed Mursi, hasta el 03 de julio de 2013 en que también fue depuesto por el ejército egipcio a órdenes del Pentágono y puesto en su lugar el presidente del Tribunal Constitucional Supremo, Adly Mansur, quien asumió provisionalmente la Presidencia de Egipto hasta nuevas elecciones, en las que probablemente se imponga a Mohamed El Baradei, “una personalidad aun no desgastada”, según se dice, tal y como debe estar consignado en los planes del Pentágono.

En lo fundamental debemos saber que Egipto fue una base segura para la aplicación de las últimas políticas anticomunistas llevadas adelante por el Pentágono, sobre todo, referidas al impulso de sus fuerzas paramilitares o mercenarias, como eslabones seguros de la nueva opción, que en esencia es fascismo, aplicada últimamente por Estados Unidos en esta región. La “Hermandad Musulmana” ha tenido un papel muy importante en esto. Prácticamente es una sección del ejército estadounidense. Por otra parte Egipto es el segundo país receptor de ayuda militar estadounidense…No olvidemos que sus fuerzas armadas, tras la muerte de Gamal Abdel Nasser (1970), han sido baluartes inamovibles del Pentágono>>

Complementando lo expuesto por Muñoz Gamarra, en las elecciones del 28 de noviembre de 2010, Hosni Mubarak (menos dictador de lo que nos pintan) volvió a arrasar en la primera vuelta electoral dejando fuera al Partido de la Justicia y la Libertad (HM), principal grupo de oposición islamista. El 24 de junio de 2012, después de que se negara a las imposiciones de EE.UU., que querían su aprobación -sin contar con el Parlamento- para establecer bases militares en Egipto, se vió obligado a renunciar al cargo. En los comicios electorales, en un proceso plagado de irregularidades, resultó electo el candidato del Partido de la Justicia y la Libertad (Hermanos Musulmanes), Mohamed Morsi, que tardó poco en disolver la Asamblea Constituyente por la Corte Suprema, concentrando en sus manos los poderes ejecutivo y legislativo. Esta circunstancia, unida a la acuciante crisis económica del país, desató un creciente malestar entre los sectores liberales y revolucionarios, que consideraron que se había reforzado el presidencialismo y que el PJL se había instalado en una situación cuasi monopolística en la escena política. Pero también es cierto que Mursi actuó de mediador para el logro de un pacto de reconciliación entre los movimientos palestinos de Al Fatah y Hamas, lo que no gustó nada a Israel. No obstante, el errático gobierno de Mursi continuó con su itinerario preestablecido, dotó de poderes extraordinarios al ejército para que pudiera detener a civiles y rompió relaciones diplomáticas con Siria, mientras más de 32 millones de egipcios salían a la calle pidiendo su dimisión. El movimiento Tamarod (Rebelión en árabe) que englobaría a liberales, socialistas nasseristas y demócratas laicos, agrupados bajo la plataforma del “30 de junio”, presentó su petición de dimisión del presidente, así como la de devolver a la revolución egipcia a su punto de partida, incluyendo exigencias como la formación de un gobierno interino de tecnócratas, la disolución del Senado controlado por los islamistas y la formación de un comité de sabios que redactara una nueva Constitución previo a la celebración de nuevas elecciones.

Con fecha 3 de julio el Presidente Mohamed Mursi fue destituido y arrestado por el ejército, en lo que era un claro golpe de estado. Se rompía el sueño largamente acariciado por los HM de implantar un IV Califato con sede en Egipto.

Dada la extraordinaria influencia de los EE.UU. en las fuerzas armadas egipcias, la lectura es que EE.UU, ha eliminado del mapa político a los Hermanos Musulmanes -y a Mohamed Mursi- mientras, a otros niveles, dejaban caer a Qatar, que los financiaba. Pero han reforzado aún más los vínculos que vienen manteniendo con el régimen feudal de Arabia Saudí (que, como Qatar, financia el terrorismo). Tras el fracaso de la cumbre de “Amigos” de Siria, celebrada en Doha, a la que solo asistieron once países -contando el anfitrión- de los 121 convocados, Qatar ya se había convertido en perdedor. Pese a la extraordinaria ayuda que (Qatar-Hermanos Musulmanes) ha prestado al lobby anglojudeoamericano en Libia y que viene prestándole en Siria (países ambos anegados en sangre de miles de víctimas de los HM), Qatar ya no les resulta útil y lo han dejado fuera de juego.

Fundados en Egipto en 1928 por Hassan al Banna, los Hermanos Musulmanes se han mantenido ligados a los servicios de inteligencia británicos a lo largo del tiempo sin perder de vista el objetivo de la implantación de un estado islámico basado en la sharia, ya que no creen en el estado nación ni en la soberanía del estado. Son la matriz de los movimientos salafistas y takfiristas que trabajan con la CIA, responsables de la creación de Al Qaeda. Todo ello de la mano de Qatar. Sigue leyendo