Traemos una recopilación de información sobre lo que está aconteciendo en Turquía. Una auténtica revuelta popular que los medios se niegan a tildar de “primavera árabe” como han apresurado otras veces. Quizá sea porque Turquía es miembro de la OTAN, aliado de los EEUU y amigo de Qatar, por ello se ha posicionado de parte de los “rebeldes” Sirios y desde cuyas fronteras se les ha estado suministrando armamento.

El tirano gobernador turco Endorgan, que hace poco hablaba de que Siria “debería respetar la voluntad de su pueblo”. Esta semana ha comentado que “grupos terroristas” manipulan las protestas y sus servicios secretos están buscando vínculos entre las manifestaciones y “potencias extranjeras”. Apoyándose en una realidad que ha negado sobre siria, y de la que ahora quiere sacar rédito.

Hasta el momento y según fuentes independientes los disturbios han causado cuatro mil heridos, miles de detenidos y 4 ciudadanos asesinados. Incluso 6 policías se han suicidado desde que ha comenzado la tremenda represión sobre su población.

Todo comenzó el 28 de mayo, cuando una protesta pacífica contra un proyecto del Gobierno turco consistente en demoler el parque Taksim Gezi, ubicado en Estambul, para reconstruir el histórico Cuartel Militar de Taksim (demolido en 1940), y edificar un centro comercial. Se convirtió en una violenta ofensiva policial. Lo que detonó la chispa de ira e indignación, hasta ahora contenida, de una buena parte del pueblo, que se siente engañado y despreciado por la élite pro-imperialista, neoliberal y tirana que se ha tornado el partido que lleva 10 años en el poder.

hispantv7 JUN

El canal sirio de televisión Al-Ikhbariyah informa que el Gobierno de Turquía hace uso de los terroristas miembros del ‘Ejército Libre Sirio (ELS)’ para reprimir a los manifestantes de este país.

8 JUN

Los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía en la ciudad turca de Estambul se intensificaron durante la noche de este viernes.

En Turquía, se intensifican las protestas antigubernamentales, a pesar de que el primer ministro del país, Recep Tayip Erdogan, instara al fin de las marchas.

9 JUN

En Turquía, la policía antidisturbios ha reprimido este sábado una manifestación multitudinaria contra las políticas del Gobierno del premier Recep Teyyip Erdogan.

Lo que no cuentan los mass media sobre el estallido social en Turquía

Uno de los argumentos más usados por los grandes medios de comunicación occidentales a la hora de interpretar el origen del estallido social en las calles de Turquía es la deriva islamista y autoritaria  del Gobierno de Recep Tayip Erdogan.

De esta manera, los ‘mass media’ centran toda la atención en la disyuntiva islamismo-laicismo y autoritarismo-democracia, llevando a cabo un análisis simplista y parcial de la realidad que vive estos días el país euroasiático.

Y es que para poder analizar con mayor profundidad la reciente revuelta popular en las calles de ciudades como Estambul o Ankara, habría que adoptar algo más de perspectiva y poner la lupa en las políticas socioeconómicas que el Ejecutivo viene desarrollando durante estos últimos años.

El Gobierno de Erdogan, integrado por el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), irrumpe en el poder en el año 2002 en un contexto de crisis económica (crisis financiera de 2001) donde acuerda un programa de medidas de claro corte neoliberal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pasan por la privatización del sector público, reformas laborales y drásticos recortes sociales.

Un año después de llegar al Gobierno, en 2003, se abre el camino a la privatización de la empresa pública de telecomunicaciones Turk Telekom [1]. Al año siguiente, en 2004, se ponen a la venta compañías de licor, fábricas de acero y Aerolíneas Turcas [2].

Desde entonces, se inicia un proceso que no tiene marcha atrás: En 2007, se da luz verde a la privatización de la compañía pública de tabacos de Turquía, Tekel [3]. En 2008, es el turno de la red eléctrica, con la venta de dos compañías de distribución en Ankara y Sakarya-Kocaeli [4]. Además, ese mismo año se anuncia la venta del banco de propiedad estatal Halkbank y la privatización del 15 por ciento de las acciones de Turk Telekom.

En 2009, el Gobierno aprueba una legislación para otorgar el agua de los ríos, los lagos y los estanques a las corporaciones privadas. Esto significa que los recursos hídricos pueden transferirse a corporaciones, que hasta el momento sólo controlaban los servicios de distribución [5].

Debido a esto, la Confederación de los sindicatos campesinos turcos, Çiftçi-Sen, junto con más de 100 otras fuerzas de oposición social que defienden el reconocimiento del derecho al agua, forman una plataforma llamada “No a la comercialización del agua” y se manifiestan masivamente el 15 de marzo de 2009 en Estambul, en el marco del Foro Mundial del Agua [6].

En 2011, el Gobierno de Erdogan inicia las negociaciones para la privatización [7] de 2.000 kilómetros de autopistas y puentes del país. De esta manera el Ejecutivo turco pretende ceder al capital privado hasta nueve carreteras de peaje y dos puentes sobre el Bósforo, vías de comunicación muy importantes en el área de Estambul.

A través de la llamada “Administración de Privatizaciones” (OIB por sus siglas en turco), Erdogan busca tirar adelante un paquete de privatizaciones en el país que incluye el textil, la minería, el petróleo, la alimentación o el transporte marítimo, entre otros [8].

En febrero de ese mismo año, 10.000 personas se manifiestan en el centro de Ankara en rechazo a la reforma laboral del Gobierno, que entre las medidas, destacan la reducción del salario mínimo para los jóvenes, la posibilidad de traslado de los funcionarios y permite la contratación de empleados sin seguro social [9].

Muchos de los allí presentes corean gritos de “Esto es Ankara, no el Cairo”, “Tayyip ha llegado tu turno” y “Tayyip, te deseamos un final feliz como a Mubarak”.

Las directrices neoliberales aplicadas durante estos últimos años han generado un aumento de la desigualdad social en el país. Según la revista Forbes, en Estambul, capital financiera de Turquía, había un total de 35 multimillonarios en marzo de 2008 (en comparación con 25 en 2007), situándose en el puesto 4º en el mundo. Un informe para empresarios interesados en invertir en Turquía elaborado por el banco español Banesto asegura que “el país está marcado por la existencia de fuertes desigualdades de rentas” [10]. Muchos empleados en Turquía no cobran más del salario mínimo de unos 570 dólares y el ingreso per cápita es casi la mitad que los ingresos medios europeos.

Quizás este conjunto de factores ayude a explicar el malestar social que ha dado origen a los disturbios que hoy vive Turquía, más allá del enfoque liberal que se pretende dar desde la prensa de Occidente.

LibreRed

Referencias:

[1] http://elpais.com/diario/2003/11/12/economia/1068591610_850215.html

[2] http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200402/12/sp20040212_72471.html

[3] http://www.icex.es/icex/cda/controller/pageICEX/0,6558,5518394_5519005_5604470_599968_0_-1,00.html

[4] http://www.hispanatolia.com/seccion/2/list,true/id,2119/turquia-iniciara-la-privatizacion-de-su-red-electrica-a-finales-de-abril

[5] http://www.tni.org/es/article/el-gobierno-de-turquia-preve-una-drastica-privatizacion-del-agua-antes-del-foro-mundial-del#4a

[6] http://www.eurovia.org/spip.php?article67&lang=fr

[7] http://www.cincodias.com/articulo/empresas/turquia-inicia-privatizacion-2000-kilometros-autopistas/20110830cdscdiemp_16/

[8] http://www.oib.gov.tr/index_eng.htm

[9] http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=677519

[10] http://comercioexterior.banesto.es/es/elija-su-mercado-objetivo/perfiles-de-paises/turquia/economia

FUENTE: http://www.librered.net/?p=27218

¿Qué sucede en Turquía?

ERNESTO GÓMEZ ABASCAL :: LOS CHAPINCITOS ::

Considerada la vanguardia de la OTAN dirigida hacia el Cercano Oriente y Asia Central, Turquía, por su situación geográfica y su gran población (unos 75 millones de habitantes), constituye una potencia regional de primer orden. Posee el segundo ejército más numeroso de esta Organización. Los gobernantes de Europa Occidental y los Estados Unidos están conscientes de esto, y a pesar de no agradarles el carácter religioso islámico que profesa el 98% de su población, la han admitido en su seno, aunque se niegan a concederle la condición de miembro de la Unión Europea. Sería “pedirles demasiado a las élites gobernantes de cristianos blancos” de la parte occidental y atlántica del continente, que aceptaran a tal cantidad de musulmanes. (Ya tienen bastante con los revoltosos inmigrantes ¿No?)

Pero Turquía si les puede ser muy útil como “carne de cañón” en sus guerras, actuales, futuras y planificadas para cambiar las fronteras en la rica (sobre todo en petróleo y gas), pero levantisca región adyacente a su territorio. La han estado utilizando como base principal para llevar a cabo la guerra sucia contra Siria, entrenando, armando e infiltrando en el vecino país árabe, bandas de peligrosos salafistas y terroristas, que tienden a convertirse en incontrolables. También la utilizan para promover, por medios más enmascarados, la división de Iraq, a cuyo gobierno central pretenden desgastar y derrocar por ser predominantemente chiita y demasiado cercano a Teherán.

Turquía podría aparecer igualmente en los planes dirigidos a imponer cambios en Líbano, para lo que habría que liquidar el poder de Hizbulá, y después encarar el reto mayor: la destrucción de Irán. Los cohetes que Estados Unidos ha instalado en el sur de Anatolia, donde la OTAN ya dispone de la base de Incirlik, así como el estacionamiento de una cantidad de “drones asesinos”, no son precisamente medios de defensa, nadie podría creer que tengan el propósito de defenderse de imposibles ataques de Siria, que es el país agredido.

Pero a pesar de todo su poderío, Turquía es un país con muchas debilidades y problemas. El principal: sus variadas divisiones.

El gobierno religioso del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que llegó al poder hace más de diez años, consciente de estas debilidades, lanzó un programa populista-chovinista, calificado por algunos de la oposición como “neo-otomanismo”, para atraer el respaldo de la mayoría de la población. Es conocido que las encuestas de opinión que se realizan frecuentemente por instituciones occidentales, entre ellas la BBC de Londres, tomando muestras en un grupo grande de países, arrojan que los turcos aparecen en primer lugar en la crítica y condena a la política de los Estados Unidos. Por ello el partido AKP adoptó en un principio determinadas posiciones que generaron la crítica de círculos conservadores y de la derecha estadounidense, algunos de cuyos voceros llamaron a considerar la salida de la OTAN del país otomano. Para colmo, el gobierno turco levantó la bandera de solidaridad con Palestina y aparentó enemistarse con el gobierno de Israel. El primer ministro Erdogan fue recibido como héroe en Estambul después de enfrentarse a Shimón Peres en Davos, a quien calificó de asesino de niños en Gaza, ante las cámaras de televisión.

Otra estrategia fue la de lanzar la política de “cero conflictos con sus vecinos” y dieron pasos para mejorar sus relaciones con Grecia y Armenia. Erdogán intercambió frecuentes y calurosas visitas con el mismo presidente sirio Bashar al Assad, a quien no dudó, poco tiempo después, en acusar de violador de los derechos humanos, tratando de justificar el hecho de convertirse en la principal base para la guerra sucia contra Damasco. Con Irán, mejoró notablemente las relaciones políticas y creció el intercambio económico y comercial, desoyendo las quejas de Washington. Más aún, se opuso a las sanciones contra Teherán por su desarrollo nuclear pacífico y patrocinó, junto con Brasil, una propuesta en la ONU contraria a los intereses de EEUU e Israel.

No fueron pocos los que llegaron a pensar, y con cierta razón, que los intereses nacionales turcos una vez finalizada la guerra fría, llevarían a sus dirigentes a practicar una política independiente y no sometida a Occidente.

Sin embargo, hoy todo eso ha ido cambiando y el gobierno de Ankara ha demostrado su verdadero rostro y condición de obediente subordinado a los dictados de Washington, para recibir a cambio, promesas de privilegios o preferencias cuando se acabe de implementar el nuevo plan de división y dominación de la región, así como la promoción del “modelo turco de gobierno islámico moderado y moderno”. Esto le fue reiterado a Erdogán en su reciente visita a la capital estadounidense. Ya el presidente Obama, el pasado mes de marzo, cuando concluía su visita a Israel, hizo que Natanyahu llamara a Erdogán en su presencia, para pedirle disculpas por la muerte de nueve turcos, cuando tropas sionistas asaltaron un barco de ese país que llevaba ayuda humanitaria a la población palestina en Gaza.

El gobierno del partido AKP, ─llegó a estar impugnado por considerarse este una organización religiosa, lo cual está prohibido por las leyes turcas─ inicialmente solo controlaba una mayoría en el Parlamento y por esa vía nombraba el primer ministro y su gabinete. Sin embargo ha ido maniobrando para dominar otras posiciones importantes en la estructura tradicional de poder político en ese país. Así, ahora dispone del presidente de la república y ha limitando el poder de las fuerzas armadas, consideradas durante muchos años como garantes del carácter secular del estado turco moderno fundado por Kemal Ataturk. Un grupo considerable de generales y altos oficiales se encuentran presos o acusados de conspiración para derrocar el gobierno.

El Poder Judicial, cuya acción también se guiaba por principios seculares, ha sido objeto de reformas, mientras que la Policía y los aparatos de seguridad, se consideran infiltrados por militantes islámicos que responden a la poderosa organización de Fetula Gülen, contradictorio y poderoso personaje, que maneja enormes sumas de dinero y es considerado por algunos como ideólogo de la actual política turca. Significativamente, vive exilado desde hace muchos años en los Estados Unidos. Otras reformas constitucionales se encuentran en camino para consolidar un mayor control y poder del AKP, aunque este partido es de una composición no absolutamente homogénea y podría verse amenazado por divisiones internas.

Sin embargo, como mencionábamos más arriba, Turquía está sometida a grandes problemas y divisiones. La primera y más amplia es la división entre seculares y religiosos. Una parte importante de la población, fundamentalmente la que vive en las grandes zonas urbanas del oeste del país, es más educada y está influida por costumbres y hábitos modernos y aunque islámica, concibe la práctica religiosa de forma muy liberal. Se opone al gobierno del AKP y lo acusa de querer establecer una dictadura con normas islámicas ortodoxas, inaceptables para ellos.

En el este del territorio turco, predomina la población kurda, (alrededor de un 15% de la población total del país), que por su atraso y condiciones económicas, mantiene niveles de vida similares a los de un país del Tercer Mundo. Una parte de ella ha emigrado al exterior o a los suburbios de las grandes ciudades del oeste; muchas aldeas también han sido despobladas a la fuerza por las autoridades, enfrascada en una guerra irregular con las guerrillas del Partido del Trabajo del Kurdistán (PKK), desde hace treinta años.

Dentro de la propia población musulmana, mayoritariamente sunnita, existen varios millones que practican los ritos de la secta aleví, más cercanos a los chiitas y considerados parientes religiosos de los alawitas sirios. Estos se consideran discriminados por las autoridades a las cuales acusan de querer convertirlos en sunnitas por la fuerza y prohibirles la libre práctica de sus creencias, mucho más flexibles que las de aquellos.

El hecho de que la economía turca, al parecer no sufra la crisis económica tal como se ha manifestado en Grecia, España y otros países europeos, no se debe precisamente a que no padezca los mismos males que han provocado estas. Incluso desde antes, ya existía un alto desempleo, un profundo y creciente desnivel entre una élite cada vez más rica y una gran masa de la población de muy bajos ingresos. El neoliberalismo ya venía siendo practicado, por lo que no eran necesarias imposiciones del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial o de las instituciones financieras europeas. En general, el pueblo turco está muy lejos de poder disfrutar de las prestaciones sociales, que disfrutan aunque sea precariamente, otros pueblos de Europa.

Existe una tradición de trabajo y militancia política de izquierda, que aunque muy dividida en partidos y pequeñas organizaciones, comparten muchos puntos de vista y coinciden en no pocas ideas, y son capaces de promover grandes movilizaciones de masas. Dominan las autoridades locales en cierta cantidad de comunidades, pueblos y aldeas. Los sindicatos también tienen tradición de lucha y buena organización. Son muchos los líderes políticos y sindicales que han sufrido prisión y represión.

Las masivas y enérgicas protestas que se vienen manifestando en la última semana en las principales ciudades turcas, aunque estallaron debido al propósito del gobierno de destruir un parque en Estambul, está claro que tienen como contenido la ira e indignación, hasta ahora contenida, de una buena parte del pueblo, que se siente engañado y despreciado por la élite proimperialista que se ha instaurado en el poder. Ello ha sido solo la chispa que ha servido para iniciar una nueva etapa de luchas que debe producir cambios importantes en el país.

El noble y patriótico pueblo turco, no está dispuesto a aceptar que conviertan a sus hijos en ejército mercenario al servicio del imperialismo. Tampoco acepta que los conviertan en súbditos de las atrasadas y despóticas, multimillonarias petromonarquías del Golfo. Por ello ya algunos gritan: ¡Erdogán, exíliate en Qatar!

FUENTE: http://www.diario-octubre.com/2013/06/08/que-sucede-en-turquia/