Grandes compañías textiles occidentales eran las destinatarias de algunos de los talleres del edificio bangladesh incendiado y que hasta la fecha se ha cobrado 336 vidas, ya supera el millar de heridos y se estima otro millar de desaparecidos bajo los escombros.
Imagen: “Desfile de modelos” por pacogarabato

El Rana Plaza, situado en el distrito de Savar, a las afueras de Dacca, albergaba un centro comercial y varios talleres textiles. Según publica la página web de la organización en defensa de los derechos de los consumidores, FACUA, dos de las fábricas que ardieron en el incendio fabricaban para marcas de moda como la española ‘Mango’.

En concreto, los talleres New Wave Style y New Wave Bottom, producían producto textil para ‘Mango’ y la italiana ‘Benetton’, ha afirmado la organización ‘Bangladesh Center for Workers Solidarity’. La primera también fabricaría para marcas muy conocidas en Reino Unido como ‘Primark’ y ‘Bonmarche’. El Corte Inglés también confirmó [y se demostró, como exponemos en el artículo de más abajo] que tiene relación comercial con empresas locales implicadas en el siniestro.

Las víctimas: principalmente trabajadoras textiles

Un funcionario de la industria ha dicho que 3.122 personas, principalmente mujeres que fabricaban prendas de vestir, estaban en el interior del edificio a pesar de las advertencias de que era estructuralmente inseguro. Estos fallos en la estructura han sido los responsables del derrumbe del edificio al producirse el fuego.

Equipos de rescate del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Bangladesh, así como los servicios de policía y bomberos, siguen removiendo escombros y metales retorcidos en la búsqueda de sobrevivientes, usando sus propias manos así como equipos mecánicos.

“No estamos seguros de cuántas personas siguen atrapadas bajo los escombros”, dijo el jefe de policía de Dhaka Distrito Habibur Rahman. “Se ha dado prioridad a salvar a las personas que aún están vivas”, dijo. Un millar de personas siguen desaparecidas bajo los escombros.

En cuanto al derrumbe del miércoles, a pesar de que un día antes las autoridades habían avisado de que el edificio contaba con numerosas grietas, sus jefes les pidieron que acudieran al trabajo.

Primeros arrestos de empresarios

La policía detuvo este sábado a cuatro individuos relacionados con el derrumbe. Los arrestados son dos de los dueños de los talleres textiles que alojaba el edificio y dos funcionarios municipales que aseguraron un día antes del accidente que el inmueble era seguro, señalaron fuentes policiales al diario local The Daily Star.

La policía había acusado a los propietarios de las fábricas de ignorar las grietas que aparecieron en el edificio de ocho plantas el martes y de obligar a los empleados textiles a acudir a sus puestos de trabajo a pesar del riesgo que corrían. “Ninguno de nosotros quería entrar al edificio, pero nuestros jefes nos forzaron”, dijo el día del accidente Nurul Islam, uno de los trabajadores heridos, al portal de noticias Bdnews24.com

El dueño del edificio Rana Plaza, Sohel Rana, que pertenece a la rama juvenil de la Liga Awami -el partido gobernante en Bangladesh-, se encuentra prófugo y está acusado de usar sus contactos en la política para obtener el permiso para construir en terreno público.

David Mayor, un empresario español copropietario de una fábrica textil del edificio, también está siendo en busca y captura por “homicidio por negligencia”. Mayor es el director general de Phantom-Tac, un empresa conjunta a partes iguales entre Phantom Apparels (de Bangladesh) y Textile Audit Company (de España), instalada en más de 2.000 metros cuadrados en el edificio derrumbado, según el sitio web de la empresa.

Explotación laboral y falta de seguridad

La catástrofe, pone en jaque una vez más a un sector que el año pasado generó 15 millones de euros en exportaciones. Algunos de los trabajadores del edificio Plaza Rana Savar cobraban 28 euros al mes y hacían jornadas laborales interminables.

Según datos de la Federación Nacional de Trabajadores del sector Textil de Bangladesh, en los últimos 15 años ha habido unos 600 muertos y 3.000 heridos en accidentes ocurridos en fábricas textiles (incendios o derrumbes) en el país.

FUENTE: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/55113-el-corte-ingl%C3%A9s-mango-benetton-o-primark-responsables-de-la-tragedia-de-bangladesh.html

La maldición de Bangladesh empieza en las tiendas de Europa y EEUU

Las grandes marcas de ropa europeas y norteamericanas presionan a sus proveedores asiáticos para que mantengan bajos los costes

En 2011 los sindicatos propusieron un sistema nacional de inspecciones a las multinacionales extranjeras. Lo rechazaron

Una tragedia del Tercer Mundo.

Los clientes de las empresas radicadas en ese edificio son más cercanas a nosotros. La imagen de arriba es un documento encontrado por un reportero del Financial Times entre los escombros de Rana Plaza. Aparece el nombre de El Corte Inglés y una serie de pedidos diarios de chaquetas. El edificio de ocho plantas albergaba empresas textiles que trabajan, como contratistas o subcontratistas, para varias marcas occidentales, Primark, The Children’s Shop y Mango entre otras.

Rana Plaza violaba las normas de edificación de Bangladesh, lo que es terriblemente habitual en ese país. El dueño del edificio, en este momentos en paradero desconocido, era una persona bien conectada con el partido en el poder. Había ordenado construir tres plantas más sobre las cinco originales, lo que ponía en peligro su estabilidad. En cualquier caso, las inspecciones habituales son conocidas allí por ser inútiles.

Incluso así, no es una tragedia aislada. En noviembre de 2012, 112 trabajadores murieron en el incendio del edificio de la empresa Tazreen Fashions.

Hay un hecho que impide considerar lo ocurrido en Rana Plaza como una accidente imprevisible. El día anterior, el martes 23, habían aparecido grietas en el edificio. Al menos una compañía situada en la planta baja había ordenado a su personal que no se presentara a trabajar. Las demás obligaron a sus trabajadores a seguir con sus turnos. Sus contratos con las empresas extranjeras les obligan a entregar un número determinado de prendas cada día. No cumplirlo supone no ya perder dinero, sino arriesgarse a quedarse sin el contrato.

Las grietas eran visibles. La noticia había salido en los informativos del martes. La policía había ordenado al propietario del Rana Plaza que cerrara las puertas hasta que se realizara una inspección. Esas órdenes fueron desobedecidas.

En relación a la industria textil, estamos implicados como consumidores, y esa implicación exige responsabilidad“, escribe Gareth Price Jones, director de la ONG británica Oxfam en Bangladesh. “Podemos tomar decisiones que marquen la diferencia. Ocurre los mismo con las empresas. Lo más fácil es decidir no fijarse en lo que hay detrás de esas marcas, pero podemos elegir comprar ropa que sea el producto de cadenas de suministro transparentes y no abusivas”.

Por encima de la presión competitiva que tengan a la hora de reducir costes, dice un editorial del Financial Times, las grandes marcas “no pueden continuar vendiendo ropa que, según las campañas (en favor de condiciones laborales más justas), se produce con un coste de vidas inocentes”. Deberían empezar a pensar en el coste que supondrá para su reputación. No pueden escudarse en la corrupción existente en Bangladesh.

Un plan rechazado

Los sindicatos de Bangladesh, asesorados por sindicatos extranjeros, propusieron en 2011 el establecimiento de un sistema nacional de inspecciones, fuera del control del Gobierno, con poder para comprobar que todas las empresas del país cumplan las normas y para clausurar aquellas que no lo hagan. Cada una de las multinacionales extranjeras lo financiaría con una aportación de unos 500.000 dólares anuales. El plan se presentó en una reunión celebrada en Dacca a la que asistieron varias compañías, como Wal-Mart, Gap y H&M.

Lo rechazaron. Les parecía demasiado costoso y temían asumir responsabilidades legales por las consecuencias de ese control. No son responsabilidades muy diferentes a las que afrontan en sus propios países, pero precisamente buscan desplazar su producción a lugares como China o Bangladesh con la intención de reducir los costes al mínimo y olvidarse de las condiciones de los trabajadores.

El título de este artículo es inexacto. No existe tal maldición. Se trata de decisiones económicas en una cadena de producción que permite fabricar ropa a bajo coste y obtener grandes beneficios.

FUENTE: http://www.eldiario.es/rastreador/maldicion-Bangladesh-empieza-Europa-EEUU_6_126397362.html

Ejemplares empresarios españoles cómplices directos de la catástrofe

Isak Andic, judío y comprometido con el sionismo más conservador en Israel. En 2011 ocupaba el puesto 221 del mundo en la clasificación de personajes más ricos del mundo que elabora la revista Forbes. De 2010 a abril 2012 ha presidido el Instituto de Empresa Familiar.3

Actualmente, Isak Andic, además de ser el Presidente Ejecutivo de la multinacional textil MANGO, ostenta los siguientes cargos en diversas instituciones: Vicepresidente del Banco Sabadell, Miembro del Consejo Asesor Internacional del IESE (IAB), del International Advisory Board de la Generalidad de Cataluña y del Investment Advisory Council for Turkey. Es Patrono de la Fundación Príncipe de Asturias y de la Fundació Príncep de Girona.

Isidoro Álvarez Álvarez es el actual presidente del grupo El Corte Inglés y uno de los empresarios más respetados en todo el mundo según una encuesta de Pricewaterhouse Coopers y Financial Times, lo que le ha valido numerosos premios en los últimos años.

Campaña Ropa Limpia

La Campaña Ropa Limpia está contactando con todas las empresas implicadas para conocer su relación con la tragedia. Además de ayuda de emergencia e indemnizaciones, exigimos la implementación del programa de seguridad en las fábricas de Bangladesh y que firmen inmediatamente el “Bangladesh Fire and Building Safety Agreement” (programa para la mejora de la Seguridad en las fábricas de Bangladesh).

Tantas vidas pérdidas al menos debe traducirse en un punto de inflexión radical en el modo de producir y monitorear el respeto de los Derechos Humanos por parte de las empresas transnacionales.

http://www.ropalimpia.org/es/noticias/361/ltima-hora-de-la-tragedia-en-bangladesh-encontradas-etiquetas-de-el-corte-ingl-s-en-la-f-brica

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