Como ya comentamos en otro artículo dedicado a la explotadora infantil Inditex, en este caso recuperamos un artículo que expone nuevamente el problema de la esclavitud laboral e infantil. Tomando otro ejemplo que durante años llevan con estas prácticas con total impunidad.

En este caso se centra en la multinacional Adidas, pero vale perfectamente como ejemplo exportable a otras grandes firmas como Nike o Puma, entre muchas otras, de la maraña global de multinacionales sin escrúpulos.

Ascenso (¿y caída?) de Adidas

La empresa se creó a la sombra de Hitler. El fundador, miembro activo del partido nazi, reconvirtió su fábrica de calzado en una de armas durante la segunda guerra

En septiembre de 2000, cuando los activistas asediaban la cumbre del FMI y del Banco Mundial en Praga, el ministro de Hacienda de Sudáfrica, Trevor Manual, reflexionó sobre la pertinencia de protestar contra un sistema que parecía inevitable: “Sé contra qué están, pero no tengo ni idea de qué es lo que propugnan.” A diferencia de la ambigüedad de buena parte del movimiento anticapitalista de entonces, el movimiento contra el trabajo esclavo siempre ha permanecido firme en sus reivindicaciones. Primaban cuestiones como la dignidad en el trabajo, la libertad de asociación y salarios suficientes. El problema no era que los trabajadores y militantes no supieran qué propugnaban, sino cómo conseguirlo.

El ascenso de Adidas

Una de las cuestiones más apremiantes de la subcontratación es el impago de la indemnización legal por despido. En 2011, la fábrica PT Kizone de Indonesia, que producía para Nike, Adidas y Dallas Cowboys, tuvo que cerrar y dejó en la calle a 2.700 trabajadores. Como señala un informe de Workers Rights Consortium (WRC), Nike y Dallas Cowboys aceptaron de inmediato pagar su parte de lo adeudado, 1.000.000 y 33.000 libras esterlinas, respectivamente. Adidas, sin embargo, que debe 1.200.000 libras, sigue negándose a pagar, alegando que “no mantenía ninguna relación con la fábrica en el momento del cierre”, cosa que según el informe de WRC “carece de todo fundamento”, ya que Adidas siguió cursando pedidos durante dos meses enteros después de que comenzaran las infracciones. Hace poco, Adidas ha ofrecido un bono para la compra de comida por importe de 20 libras, equivalente al precio de venta de un balón de fútbol de su marca, en sustitución de lo que debía. Los trabajadores han rechazado de plano la oferta. La actitud de Adidas es coherente con su bien documentado historial de abusos de los derechos laborales.

La empresa se creó a la sombra del Tercer Reich de Hitler. El fundador, Adolph “Adi” Dassler, miembro activo del partido nazi, reconvirtió su fábrica de calzado en una fábrica de armas cortas durante la segunda guerra mundial. En las décadas posteriores, el Grupo Adidas creó una de las marcas más potentes y rentables del mundo. Supera a cualquier otro patrocinador olímpico y goza de un “buen nombre” a los ojos del público, de acuerdo con el índice de marcas de 2012 de YouGov. Ha conseguido implantarse con éxito en todos los sectores del mercado y en todo tipo de actividad social y cultural de un modo que ninguna otra marca ha logrado. Los beneficios de Adidas han aumentado vertiginosamente y en estos momentos pasa por ser una marca “a prueba de recesión”. En 2005, la empresa absorbió a su rival, Reebok, en el marco de una nueva estrategia encaminada a dominar el mercado mundial de ropa deportiva. Adidas ha experimentado un aumento del 18% de las ventas en los últimos doce meses, alcanzando una facturación anual de 13.300 millones de dólares en 2011 y espera crecer casi otro tanto (del 12 al 17%) en 2012.

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