Entre tanto caos “ahí fuera” os dejamos con información que bien puede valeros para echar la vista hacia dentro y cuidaros un poco más, cosa necesaria ya que difícilmente podemos aislarnos de tanto estímulo dañino desde el exterior. Al fin y al cabo somos lo que comemos, como también somos lo que leemos, es decir, que aquello de lo que nos alimentamos a todos los niveles nos influye mucho, por tanto bien está hacer una alimentación preventiva… En el caso de la comida esto no es nuevo.

“Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento

Hipocrates. Una de las figuras más destacadas de la historia de la medicina, muchos autores se refieren a él como el «padre de la medicina»


De todos los profesionales de la nutrición, uno de los que más experiencia y coherencia en su carrera tiene es Jorge Pérez-Calvo Soler. En concreto su libro “Nutrición Energética y Salud” es toda una sorpresa ya que aúna la medicina china con las propiedades de los alimentos, entroncando con la alimentación macrobiótica. Con este libro aprenderemos qué alimentos están relacionados con cada órgano del cuerpo, con la intención de tonificar o relajar esos órganos, qué alimentos son “calientes” y “frios”, cuales son “expansivos” o “contractivos” y para que nos viene mejor cada uno. Nos quedará bien claro que hay algunos alimentos que se han venido tomando como base de la alimentación e las culturas ancestrales, como son los cereales, y que por tanto deben ser los más comunes en nuestra dieta para tener una buena base alimenticia y para que el cuerpo esté equilibrado y fuerte ante las agresiones externas, con lo que será más difícil enfermar. Aprenderemos también que hay enfermedades específicas debidas al exceso de alimentación contractiva o yang, o enfermedades debidas al exceso de alimentación yin o expansiva. Una vez que incorporamos este conocimiento a nuestra vida y a nuestra alimentación se hace mucho más fácil llevar una vida saludable y equilibrada, e incluso podemos nosotros mismos curarnos de ciertas dolencias en unos días, comiendo adecuadamente. Esperamos que os sirva tanto como le ha servido al que escribe esto 🙂

Aquí os dejamos el vídeo de la conferencia que dio el autor en el ámbito del I congreso de Alimentación Consciente 12 y 13 Marzo 2011, en Barcelona.

Esta obra, fruto de veintitrés años de experiencia en terapias basadas en la dieta, sienta las bases para una alimentación con sentido: explica los efectos de los alimentos en el cuerpo, el psiquismo y el sistema energético corporal; la aplicación de sus propiedades energéticas a las características personales para conseguir mejores efectos; la energética de la digestión y cómo mejorarla; cómo asegurar la ingesta adecuada de los nutrientes básicos, y la aplicación terapéutica de la dieta a distintos trastornos, como el insomnio, la ansiedad, la obesidad o la hepatitis. Un recetario y un gran número de consejos prácticos para el uso adecuado de los distintos alimentos completan este manual práctico de nutrición.

  • Nº de páginas: 432 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
  • Editoral: DEBOLSILLO
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788499086569

Jorge Pérez Calvo es médico, profesor de la Universidad Llul de Barcelona y profesor de posgrado en medicina naturista en la Fundación Bosch i Gimpera de la Universidad de Barcelona. Con 25 años de experiencia, está considerado uno de los mejores especialistas de nuestro país en medicina naturista, medicina tradicional china, acupuntura, dietoterapia, medicina biológica y otras medicinas alternativas. Es autor de libros como Nutrición energética y salud (DeBolsillo) o ¡Revitalízate! Las mejores recetas de la cocina energética (RBA Integral).

Recogemos un extracto de una entrevista realizada al Dr. Jorge Pérez Calvo:

¿Somos lo que comemos?

Somos lo que comemos, sí, pero no todo lo que comemos nos nutre, o nos nutre por igual. Lo que crece a nuestro alrededor, o bien en zonas de características similares, resulta mucho más asimilable por nuestro organismo y crea menos residuos. Por eso resulta mucho más aconsejable comer alimentos procedentes del medio en el que vivimos o similares.

Usted hace una clasificación de los alimentos como yin y yang.

Todo en el universo está sujeto a una bipolaridad. La vida y el movimiento existen porque se da esta polaridad, y lo mismo ocurre en los alimentos. Hay alimentos que inducen más a la contracción y otros a la expansión; al frío o al calor; a lo ácido o a lo alcalino; yin o yang. En general los alimentos yang son más contractivos y producen más calor y tono en el cuerpo  (es el caso de las carnes y pescados, cereales o legumbres), mientras los alimentos yin son más expansivos y fríos e inducen a estados de relajación (como las frutas, algunas hortalizas y lácteos).

Los alimentos yang potencian la digestión, según usted, y los yin la debilitan. ¿Cómo ocurre esto, teniendo en cuenta que los alimentos yin son de fácil absorción y por ello se asimilan en cualquier parte del sistema digestivo?

Buena pregunta. Alimentos como la fruta se pueden absorber ya en la boca o en el estómago, pero precisamente por eso no pasan por el proceso completo (alcalinización en la boca/acidificación en el estómago/alcalinización de nuevo en el intestino delgado, etc.), no pasan por lo que podríamos llamar la “humanización” del alimento. Por eso considero que potencian la digestión aquellos alimentos capaces de atravesar el proceso completo, pero de una manera fluida y poco traumática o conflictiva con el medio.

Más cereales integrales con legumbres y menos Prozac.

Usted comenta en su libro que una digestión óptima es el mejor tónico de las funciones cerebrales.

Si nos alimentamos de manera adecuada y sin exceso de toxinas provenientes del medio ambiente, nuestro sistema digestivo podrá realizar sus función de nutrición de las diferentes células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo, que a la vez podrán realizar eficazmente sus funciones. Un sistema digestivo fuerte y sano hará posible todo eso, pero ello dependerá a su vez de que el alimento que le ofrezcamos sea compatible con el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo, así que es un círculo vicioso. Un buen proceso de digestión y asimilación, por tanto, nos permitirá que funcionemos mejor en general, que pensemos mejor, que reaccionemos mejor ante los diferentes estímulos de nuestro entorno, que percibamos mejor lo que nos rodea y lo que nos pasa, y que sintamos mejor; en suma, que nuestros estados mentales y emocionales sean más positivos y creativos.

Se puede, pues, utilizar la alimentación para tratar ciertos desórdenes, no sólo físicos (en nuestros órganos) sino también mentales o emocionales. ¿Puede ser un poco más explícito en este terreno?

Existen algunas relaciones entre los órganos y ciertas tendencias emocionales, por ejemplo, se sabe que potenciando la autoestima de una persona podemos mejorar el estado de su riñón, y viceversa. Que el mal estado del hígado se manifiesta en enfados e irritabilidad, mientras que un hígado sano favorece la paciencia, la perseverancia y la generosidad. Y así, todos los órganos de nuestro cuerpo mantienen una relación con nuestros estados de humor.  Cuando el corazón está sano nos sentimos alegres, serenos, lúcidos y en paz; pero cuando no está energéticamente bien sufrimos ansiedad, angustia, nerviosismo, insomnio y agitación mental. Por otra parte, a lo largo de mi experiencia clínica he podido detectar que el mal estado de las arterias coronarias (fruto del consumo exagerado de productos cárnicos) conlleva una tendencia a ser excesivamente territorial, con formas de autoritarismo, posesividad y celos desmedidos. El estómago y el intestino delgado, por su parte, están relacionados con la determinación, la capacidad de decisión, la empatía y el buen funcionamiento de las funciones intelectuales (o por el contrario, la confusión mental y la falta de ánimo). Una vez que sabemos esto, podemos recurrir a los alimentos más adecuados para cada función fisiológica, a fin de potenciar los estados de ánimo que deseamos. Por ejemplo, los pickles o verduras fermentadas con probióticos favorecen una flora intestinal fuerte y un intestino delgado sano (claridad mental, determinación y reflejos acertados). Si evitamos un exceso de grasas saturadas (de origen animal) contrarrestaremos nuestras tendencias agresivas, y si además tomamos manzanas, apio, puerros, alcachofas, espárragos, rábanos y otros vegetales amargos favoreceremos el buen funcionamiento del hígado, así como la paciencia, el buen humor y la empatía. Evitar el azúcar refinado (dulces y bollería) y comer verduras, cereales y legumbres bien cocinadas resulta una buena forma de activar la circulación de la energía y para tratar la depresión. Mientras que los cereales integrales, las legumbres y las algas marinas tonifican el riñón y paliarán en gran medida el miedo que nos somete a la ansiedad y el estrés.

¿Puede proponernos una dieta para el bienestar general?

El bienestar viene dado por la armonía interior, que es el resultado del equilibrio, que a su vez es el resultado de la armonía de las funciones y de los distintos órganos.
Y, como sabemos, el equilibrio es cuestión de proporciones. En la alimentación,
yo propongo distribuir las comidas a lo largo del día como cada cual quiera, siempre que se respete una proporción del 50% aproximado de cereales (integrales, de origen ecológico y de buena calidad, nunca harinas refinadas), alrededor de un 15% de proteínas (de origen vegetal o animal, pero recordemos que la carne es un gran generador de agresividad por su naturaleza, y también de toxinas, por el proceso de comercialización) y el 35% restante de verduras y frutas, incluidos los frutos secos, semillas, pickles, algas, aceites, etc.

Fuente de la entrevista: http://crecejoven.com/nutricion–perez-calvo