En la sección de colaboraciones os traemos una elaborada y controvertida investigación de una compañera.

Aclarar que las colaboraciones son publicadas íntegras y exponen ideas y opiniones que tan solo pueden ser vinculadas con el autor de la colaboración. Informacionporlaverdad.com no tiene por qué compartir lo expuesto en la colaboración, pero no va a poner trabas a quién quiera expresarse mediante nuestro blog. Y recordar que, como siempre, tenéis abiertos los comentarios.

Agradecer la colaboración a la compañera, y si queréis colaborar con artículos en nuestra web, acciones, conferencias, etc… podéis hacérnoslos llegar desde colaboraconlalucha@gmail.com

El origen capitalista del socialismo y su objetivo mundialista

Hacia 1840 una sociedad secreta que se denominaba la “Liga de los Hombres Justos” y cuyos jefes aparentes eran tres judíos Karl Schapper, Josehp Moll  y Henrich Bauer, … dependientes financieramente de la familia Rothschild,  se hicieron con los servicios de un corracial alemán cuyo nombre era Karl Marx para que redactara un plan de combate. Fue el más tarde llamado “Manifiesto Comunísta” publicado en 1848 en Londres en lengua alemana por Marx y su correligionario Engels, cuya quinta proposición especificaba:

“Centralización del crédito entre las manos del estado, mediante una banca nacional cuyo capital pertenecerá al  estado y que gozará de un monopolio exlusivo”.

Los revolucionarios, mantenidos como siempre por el dinero de los financieros, habían comprendído la importancia de un banco “central” para la toma del poder mediante el control de la economía de la nación. Lenin habría de declarar más tarde que la creación de un banco central equivalía a la comunización, en un noventa por ciento, de un país.

Sólo un núcleo reducído de revolucionarios, los más importantes y decisivos de entre ellos, sabían que la revolución (el comunísmo) no era más que un instrumento de la finanza y que la nacionalización del crédito o nacionalización de la banca equivalía, de hecho a la BANQUIZACION DE LA NACION.

Los bancos centrales tal como los entiende el sistema son un instituto de carácter oficial pero con capitales y dirección privada, con privilegio exclusivo de emisión de dinero lo que permite obtener el control absoluto de las finanzas y de la economía del país.

La creación de una red mundial de bancos centrales interconectados bajo la autoridad de los dirigentes del sistema aseguraría el acaparamiento de la economía mundial por la alta finanza y a partir de ahí su autoridad política, universal  y absoluta. Tal fue el edificio construido por el sistema. En cada nación instaló un banco central que desde el principio se las arregló para controlar su gobierno utilizando los siguientes medios:

a) provocando el endeudamiento del Estado por todos los medios y pretextos;

b) jugando la carta de los empréstitos del tesoro público según la estrategia del día;

c) por acciones concertadas de los bancos centrales sobre los cambios exteriores de moneda, lo que influía sobre la actividad económica del país y tenía consecuencias sociales;

d) por la manipulación de los políticos “cooperativos” habitualmente muy bien recompensados con prebendas en el mundo de los grandes negocios;

e) por un apoyo financiero en su carrera política.

Orquestando el conjunto está la llamada “Banque des Régléments internationaux”  (BRI) de Basilea, entidad privada y propiedad de los bancos centrales que la controlan y en la que se toman las decisiones comunes.

El BRI acepta, sobre todo en depósitos, las reservas monetarias de los países miembros (oro y divisas) para invertirlas donde más rentable resulte.

El sistema, aun cuando entonces todavía no tenía ese nombre, actuaba a la vera de fuerzas relativamente conocidas como la masonería y sobre todo de imperialismos europeos. El más utilizado era el británico, naturalmente no por amor a Inglaterra sino por conveniencias tácticas del momento. Y así como la masonería era profusamente utilizada a nivel internacional, en Inglaterra los hombres del sistema, los hombres del antiguo sindicato bancario, crearon una poderosa sociedad secreta llamada la “Round Table”  (Mesa Redonda).

Fueron fundadores de la “Round Table” un periodísta de tendencias socialistas, William T.Stead, y un aventurero, Cecil Rhodes. La fecha fue el 5 de febrero de 1891. Rhodes, intrépido y poco escrupuloso, fue fundador de las empresas “Consolidated Gold Fields” y de la “De Beers Consolidated Mines” cuya finalidad era la explotación de los yacimientos auríferos y de los diamantes en Africa del Sur. Rhodes, que aportó simbolicamente una libra esterlina al capital de cada una de esas dos sociedades, tuvo como socios en las mismas a tres judios: uno de origen ingles, Lord Rothschild; otro alemán Alfred Beit, y otro portugués, Barney Barnato.

Para la “historia oficial” Rhodes fue el fundador del imperio que Inglaterra constituyó en el sur de Africa y el inspirador de la famosa ruta Cairo-El Cabo. Pronto se haría inmensamente rico siempre a la vera de sus tres socios que le manipulaban volens nolens.  Aparte, el nombre del país  Rhodesia fue atribuído como homeanje y gratitud a Cecil Rhodes.

Rhodes y Stead habían organizado la “Round Table” bajo el modelo de los círculos concéntricos de las sociedades tipo “Iluminístas de Baviera”. El círculo interior lo formaban los gentiles Stead, Rhodes y el futuro ministro Lord Balfour (que luego regalaría a los sionístas el Hogal Nacional en Palestina) y el círculo de iniciados Lord Milner, gobernador de la provincia de El Cabo y antiguo empleado de los Rothschild de Londres, el propio N.M. Rothschild y Barnato.

Mas tarde ingresaría el primer ministro, Lord Gray. Todos los miembros eran francmasones e ingresaban por cooptación.

La ideología de la entidad era marcadamente socialísta. El motivo principal del secreto mantenido era la explotación del imperialismo británico; no evidentemente por la mayor gloria y los intereses de albión sino por el triunfo de la clase dirigente. La verdadera finalidad de la Mesa Redonda era la realización del proyecto mesiánico de un gobierno mundial, bajo la dirección de un colegio restringido de iniciados. Era pues, prudente esconder tanto al gobierno legal británico como a la opinión pública y aún más a los extranjeros, tales proyectos subversivos, así como los procedimientos empleados para su ejecución.

El mesianísmo “anglosajón” de la Mesa Redonda se manifestó en dos tiempos. En la primera etapa desplegó una intensa actividad para constituir el imperio británico en una “federación” análoga a la que ya existia en el Canadá con objeto de crear una confederación: esto sería el orígen de la Commonwealth.  En la segunda etapa quería “extender la idea anglófona” ampliándola hasta los Estados Unidos. Pronto empezó una frenética serie de conferencias, gestiones a altos niveles e intrigas de gabinete para llegar a ese objetivo. Por otra parte, sin pronunciar jamás esa palabra entonces maldita en la buena sociedad, se promocionaba un socialismo sin rebozos.

Esas actividades requerían mucho dinero. Las bancas judías Rothschild y Lazard así como la Banca Morgan de Nueva York, eran las financiadoras de esos proyectos que trajeron como consecuencia que la Union Jack ondeara en todo e sur de Africa y que Rothschil, Barnato, De Beers Beir y más tarde Oppenheimer, todos judíos, se adueñaran de los mayores yacimientos auríferos y diamantiíferos del mundo.

La Mesa Redonda, actuando con tácticas puramente masónicas, dio lugar a un sin fin de entidades, revistas elitístas pero influyentes y centros docentes reservados a las altas clases tales como la muy famosa “London School of Economics”, vivero de marxistas de salón, que luego dan fatalmente paso a revoluciones muy poco “distinguidas”. Esa “Escuela de Economía de Londres” fue financiada personalmente por el miembro dela entidad, Sir Ernest Cassel, banquero judío amigo personal de Sir Winston Churchill y exdirector de la poderosa banca judeo-americana Kuhn & Loev & Co., una de las “cinco grandes” que formaban la “Federal Reserve Board”.

Todas las realizaciones de la Mesa Redonda presentan una triple tendencia: socialismo, anglofilia de fachada y mundialismo. Y se reflejarán en la participación de los esfuerzos para meter a los Estados Unidos enla I Guerra Mundial; en la ayuda aportada a la revolución rusa de 1917 y en la fundación de la Sociedad de Naciones en Ginebra.

La Mesa Redonda continúa existiendo y dando lugar a la eclosión de entidades, clubs, revistas y empresas que laboran por el mundialismo socialista mientras se va dejando de lado la fachada de la anglofilia que interesa cada vez menos a los animadores de estos grupos de presión.

En la segunda década del  siglo pasado  y con la finalidad de dirigirse a una clase de personas de diferente talante que las que formaban la “Round Table”, el sistema gestaría otro grupo de presión: el “Instituto Real de Asuntos Internacionales”. Su acción se circunscribía al campo cultural y como la “Mesa Redonda” con menos empaque inglés, menos refinamiento, menos imperialismo, y más intelectualismo, tendría la misma finalidad de siempre: mundialismo y socialismo.

El 19 de mayo de 1919 en el hote Majestic de Paris, el llamado “Coronel” Mandell-House, consejero privado del presidente Woodrow Wilson y ampliamente relacionado con los banqueros internacionales y corraciales suyos Warburg, Khan, Morgenthau y Shiff, invitó a almorzar a un cierto número de delegados americanos e ingleses que participaban en la Conferencia de la Paz en Versalles, así como a “otras pesonalidades amigas” algunas de ellas pertenecientes a la Tabla Redonda. El motivo de ese almuerzo de trabajo era la fundación de un “Instituto de Asuntos Internacionales” al que el astuto Mandell-House hizo soldar el calificativo de “real” que tan bien les cae a los tradicionalistas ingleses. Sólo para hacerse una idea del radio de influencia de este Instituto “real”  hay que saber que al comienzo de la II Guerra Mundial el ministerio británico de Asuntos Exteriores  y el de Información y Propaganda estaban totalmente controlados por hombres del  Instituto y de una fundación surgida de aquél, la muy socialísta “Political and Economical Planning” cuyo presidente era el millonario Israel Moses Sieff, propietario entonces de la cadena de almacenes “Marks & Spencer”

Mandell-House, el alma mater del “Instituto de Asuntos Internacionales” al constatar que había ciertas diferencias de inclinación y de talante entre los miembros británicos y los americanos de la entidad, decidió escindirla en dos ramas: la británica, y la americana que se llamaría “Council on Foreing Relations”   CFR  (Consejo de Relaciones Exteriores).

Este “Instituto de Asuntos Internacionales” sigue teniendo gran influencia sin apartarse un ápice de sus tendencias socialistas y mundialistas, sin olvidar poner el acento en el tema de la descolonización política y neocolonización económica. Instalado en un suntuoso palacio llamado Chatham House, parece disponer de dinero a raudales, sostenído por las bancas Rothschild y Lazard que forman parte de su “comité de sostén”

Poco después de su creación su influencia es palpable en el hecho de que su director de entonces, Andrew Shonfield fue quien organizó los encuentros anglosoviéticos sobre los temas de desarme, del comercio este-oeste, de la seguridad europea y de la “ayuda” al tercer mundo.  Así mismo, los primeros ministros  de Gran Bretaña y de los demás países de la Commonwealth son por derecho presidentes honorarios del “Instituto”. Un caso curioso que ilustra la “independencia” de los líderes “democráticos” de Inglaterra, es el del  primer ministro y prohombre del partido conservador, Edward Health, que fue formado por la Chatham House, luego estuvo en el “Balliol College” de Oxford  (que pertenece a la banca internacional judía Hill Samuel) y, que cuando fue elegído por el pueblo soberano inglés, enseguída nombró una comisión de expertos, que le “aconsejaban sobre sus planes políticos”, comisión presidída por el muy británico caballero Nathaniel Victor Rothschild.

En el “Real Instituto” están profusamente representados el mundo de los negocios, el de la prensa, el de las multinacionales con sede oficial en Inglaterra y la Commonwealth y los movimientos feminístas, muy potentes en Inglaterra.  También lo subvenciona oficialmente el gobierno, por tener como miembro de alto patronazgo a la Reina Isabel II. Recibe donativos del Banco de Inglaterra, el Grupo Bancario Barclays y el trust petrolero Esso.

Un elemento común a estas entidades es  la pretensión plasmada en sus estatutos de ser “grupos de estudios y de investigación sin finalidades lucrativas”, lo que les pemíte la ventaja de quedar exonerados de impustos por su condición de “entidades educativas”.

Para terminar por este lado, de las instituciones socialístas de orígen capitalísta, decir que tales institutos han creado una tela de araña, por lo que el CFR en los EE.UU. cubre todas las clases de la sociedad y todos los problemas del momento; a continuación manipular o intoxicar directa o indirectamente a una gran parte del público norteamericano y eventualmente presionar al congreso y al gobierno de los EE.UU. con repercusiones sobre todo el Planeta.

Entidades de la tela de araña, que sin  especificar detalladamente,  pasamos a enumerar:

“Institute of Pacific Relations” (IPR) o Instituto de Asuntos del Pacífico, fundado en 1925.  Un nido de espionaje USA trabajando en beneficio de la URSS.

“Foreing Policy Association”  (FPA) o  Asociación de Política Extranjera, fundada en 1918 por las izquierdas pacifístas, socialistas e internacinalístas. Captada por el ultracapitalísta CFR tiene una incidencia enorme sobre el mundo universitario.

“Business Advisory Council” (BAC) o Comité Consultativo sobre los Negocios. Su hombre clave, Sidney J. Weinberg, asociado del banco Goldman, Sachs & Co. Que le dio una orientación marcadamente socialísta.  Sus miembros suelen proceder de CFR y de la Tabla Redonda.

“Advertising Council” o Comité de la Publicidad. Fundado en 1941 con un capital inicial de cien millones de dólares.  Difunde los trabajos de las fundaciones filantrópicas con los métodos de la publicidad moderna. Se abroga el derecho de seleccionar las publicidades que presentan un interés nacional.

“American Civil Liberties Union” (ACLU) o Union Americana por las Libertades Civiles, otro importánte satélite del CFR, en la práctica sólo se preocupa por los derechos de toda clase de izquierdístas (comunístas incluídos), antimilitarístas, pacifístas, etc.  Principal suministrador de fondos:  La ultracapitalísta Fundación Rockefeller y Fundación Ford.

“Americans for Democratic Action” (ADA) o Americanos por una Acción Democrática. Fundada en 1941 por un grupo de pro-comunístas. Su primer presidente: el judío converso Reinhold Niebuhr y vice-presidente Louis Fraina, dirigente máximo del  I Congreso del Partido Comunista USA en 1919. Orienta a las masas y les condiciona presentando siempre a los “blancos” como los malos y a los “negros” y “judíos” como buenos. Miembro importante: John Kennet Galbraith de tendencias marcadamente socializantes .  Financiadores: la ultracapialísta Fundación Rockefeller y  la Fundación Carnegie.

“Institute for American Democracy” (IAD) o Instituto para la Democracia Americana aparecída en 1944.  Con respecto a esta entidad, cuyo comité directivo lo forman exclusivamente miembros del CFR existe una sorprendente y definitiva confesión del fiscal general del Estado de Nueva Yordk, Jacob J.Javits señalando  en un informe que el IAD es una sección de la Liga Antidifamatoria, organización judeocomunizante de la elitísta B’nai B’rith, la francmasonería especificamente judía.

“Common Cause” o Causa Común. Otro satélite del CFR.  Cínicamente se vanagloria de haber llegado a reunir a 250.000 asociados cotizantes. Causa Común se autodenomina “la facción del pueblo llano” agrupa a representantes de las clases más desfavorecídas, estudiantes, gentes de suburbios, etc. ¡¡con el objetivo de sacurdírse el yugo del stablishment!!     Esta Entidad antisistema en teoría, pues díce querer cambiar las estructuras políticas y abolir los privilegios, tiene una lista de principales donantes hartos de la tiranía del sistema:  Rank-Xerox, Chase Manhattan Bank, Fundación  Rockefeller, Fundación Carnegie, IBM y  Fundación Ford, entre otros.

No puede quedarse sin nombrar la afamada socialísta Sociedad Fabiana de Londres, cuyo máximo impulsor fue  Sidney Webb y  su esposa Beatrice Webb, una riquísima heredera de Liverpool.  Ricos y socialístas  ¿de qué me suena todo esto?

Instituto Atlántico, OTAN, club Bilderberg, Comisión Trilateral … también son ampliamente financiados  por los Rockefeller, Banca Rothschild, Fundación Agnelli, Volkswagen, Sumitomo  y  sobre todo por el padre del “mundialísmo”  James Paul Warburg de la banca Kuhn, Loeb & Co. que a su vez forma parte del Federal Reserve Board.

Pero, no todo iba a ser mundialísmo  “político” o “activísta”.  También desde el  lado de la ciencia había  un deseadísimo mundialísmo de la mano del  “Grupo Pugwash”. En él se concretaron  los esfuerzos por  la deseada unión de todos los científicos del mundo.  Y cristalizó concretamente en la publicación del Manifiesto Russell-Einstein.  Un inglés francmasón notorio y un judío que nunca se preocupó de ocultar sus marcadas simpatías marxístas y sionístas.  Financiador de estos encuentros “socialístas” fue el multimillonario canadiense, Cyrus Eaton un devoto admirador del sionísmo y relacionado con Kruschev, Kosyguin y Mikoyan,  llegando a alcanzar el Premio Lenin de la Paz.  Otro favorecedor multimillonario del Grupo Pugwash  fue el armador A.Onassis .

En definitiva la Convergencia era –y ya lo ES hoy- inevitable. Porque es cada vez más evidente aún para el cerebro más mediocre que CAPITALISMO Y COMUNISMO SON EXACTAMENTE IGUALES.

El Capitalísmo consiste en la acumulación de dinero,  es decir, de poder en manos de una oligarquía mediante la manipulación financiera y la creación de trusts, Cárteles y Monopolios. Esta oligarquía se constituye en el auténtico Estado. Estado que controla el Capital. Estado-Capital:  ESTADO CAPITALISTA.

El Comunísmo, bolchevismo, socialísmo marxísta o el nombre que se le quiera dar, consiste en la acumulación del poder y con él  … del dinero, en manos de una oligarquía mediante los sindicatos y las empresas colectivizadas. Tal oligarquía se constituye en Estado. Ese Estado controla el poder.  Estado-Capital: ESTADO CAPITALISTA.

El resultado es idéntico pues la materialización del  Estado Capitalísta significa para el hombre trabajar cómo y cuanto quieran los anónimos y omnisapientes tecnócratas y entregar al Estado a final del año fiscal, una parte leonina de sus ingresos en calidad de impuestos. Mientras que la realización definitiva del comunismo consistiría, para el proletario, en reservarse una mínima parte de lo que él produce para su subsistencia, mientras el resto se lo queda el Estado para devolvérselo en  servicios. La consecuencia final es la misma: aniquilamiento de la propiedad privada. Y sin propiedad privada no hay libertad.

Ya dijo Marx en  “El Capital” que los dos instrumentos para instaurar una sociedad “sin clases” –una sociedad comunísta- son la constante agravación de los impuestos y la supresión práctica del derecho de herencia.  Y el caso es que en Occidente todos los impuestos, tanto los que gravan la renta como el capital, impuestos muncipales, impuestos indirectos …aumentan inexorablemente año tras año.  Aquí, Rajoy ya nos ha quitado la posibilidad de descontar los gastos de la hipoteca en la declaración de la renta.  Por tanto, los ciudadanos disponen cada vez de menos dinero y consecuentemente de menos libertad REAL. ¡¡como en el comunísmo!! Menos Libertad.

Ya dijo el primer Rockefeller que los mejores préstamos son los que NO se cobran, porque permiten la renovación y el endeudamiento perpétuo.

El estado policial tanto en los EE.UU. como en la extínta URSS es una realidad. Los ciudadanos carecen de libertad real para manifestar ideas o desacuerdos.  De nuevo, volvemos a esa convergencia por la que, si no somos capaces de reordenar nuestras “creencias”  dejando a un lado esa FE  (en la doctrína, en la bandera, en el líder) nos llevan directos al desastre humanitario más grande de la historia, a saber, la implantación de un globalísmo aniquilador de libertades  y diversidades.   No es casualidad que a mediados del siglo XIX la banca Roshtschild detentara el máximo poder. Su SISTEMA necesitaba para desarrollarse de las dos patas esenciales para caminar:  el  Ultracapitalísmo de concentración de poder bancario y el despiadado sistema marxísta, aniquilador de la libertad religiosa y de empresa.

-.LICOR DE CAFÉ.-