Todos sabemos lo que pasó, tal día como hoy. Sobre las 18:00 del 23 de Febrero de 1981, el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, entraba en el congreso durante la sesión de investidura de Calvo-Sotelo, junto con varios guardias civiles fuertemente armados, con el objetivo de derrocar al gobierno y establecer un gobierno militar.

Mientras en Valencia, el general Jaime Milans del Bosch sacaba varios tanques a la calle y tomaba los edificios más representativos. Sobre la 1:30 de la madrugada del 24, el rey, en una intervención pública en la que aparecía vestido con el traje de capitán de todos los ejércitos, exigía lealtad del ejército a la constitución y desautorizaba a los golpitas, dando prácticamente por finalizada la intentona. Posteriormente, los amotinados serían juzgados, imponiendo penas de hasta 30 años de prisión, aunque gracias a una serie de indultos hoy todos están libres. Pero, ¿quién estuvo detrás de todo esto en realidad? Tengamos en cuenta las circunstancias del momento: El rey se erigía en pieza fundamental para lograr la transición democrática; era el sucesor legal del anterior jefe de estado, y además, prescindir de su figura e instaurar una república hubiese abierto viejas heridas de la guerra que hubiesen hecho fracasar el proceso. Sin embargo, no lograba suscitar la confianza del pueblo. Por un lado la izquierda, la cual veía en el monarca una continuación del régimen franquista, aparte de la tendencia republicana de la mayoría. Por el otro la derecha desconfiaba del rey precisamente por el motivo contrario: verían en él a alguién que traicionaría los principios fundamentales del anterior régimen. Además, la situación del país era bastante delicada, especialmente por la crisis económica y el violento terrorismo de eta, además de un ambiente político bastante crispado tras la legalización del partido comunista. Tras el golpe fallido, la figura del rey cobró mayor importancia y credibilidad. La izquierda se tranquilizó al ver en el monarca auténticas intenciones democráticas, mientras la derecha comprendió que el tiempo de las dictaduras había pasado, constituyéndose en base electoral, principalmente de Alianza Popular, y en menor medida, de Fuerza Nueva. Sin duda fue el gran beneficiado del intento de golpe, consolidando la entonces débil monarquía hasta el día de hoy. Por lo tanto, ¿sería descabellado pensar que fue el propio rey quién organizó todo?

Varios libros hablan de ello. Uno de ellos, “Juan Carlos I, el Último Borbón” de el ex coronel de ejército Amadeo Martínez Inglés, se publica tras varios intentos del autor por esclarecer la verdad sobre lo sucedido aquel día. Ha mandado diversas peticiones a los sucesivos, presidentes del gobierno, del congreso, del senado, etc. remitiéndo informes e investigaciones en los cuales se solicita que se investigue la verdad, de los cuales ninguno de ellos ha obtenido respuesta. Por ello decidió la publicación del libro. En él, aparte de dejar clara la responsabilidad del rey en el golpe, también le acusa de otras cuestiones, como la creación del G.A.L. o el abandono de los saharauis.

También es obra suya el libro “23-F: el golpe que nunca existió” Otro libro interesante al respecto el “23-F, la verdad”, del periodista Francisco Medina. En él habla de dos tramas distintas, la “blanda” del general armada, la cual buscaba destituir a Adolfo Suárez y crear una Gobierno en el que todos tuvieran cabida, incluidos los comunistas, aunque presidido por un militar, y la trama “dura” de Tejero, que quería volver a implantar una dictadura. Según el autor, todo esto estuvo perfectamente controlado y planificado por el rey.

Otro libro interesante es el de “un rey golpe a golpe”, de Patricia Sverla . También parece clara la implicación americana en el golpe. Pese a que es de dominio público que estaban al corriente de lo que sucedería aquel 23 de Febrero, dejaron hacer y deshacer libremente, que eso no era cosa suya, lo cual contrasta con lo que les gusta meter las narices en otro tipo de conflictos. También la UE estaba enterada, y podría chocar que no le interesase intervenir en un conflicto en un país que estaba negociando para ser miembro. Sin embargo, con esta teoría todo cuadra, ya que además tras esta crisis España ingresó de inmediato a la OTAN y unos años más tarde en la U.E. Al menos tendremos que “agradecerles” que a nosotros nos hayan impuesto su “democracia” mediante un golpe de estado y no a misilazos.

Y por ultimo El “23-f y sus secretos” que responde pregutas tales como •¿El 23 F fue un golpe de involución o una operación especial del sistema? •¿Eran golpistas las fuerzas armadas o, por el contrario, se mantuvieron siempre leales y disciplinadas a las órdenes del rey? •¿Había conspiraciones militares o rebeliones de capitanías generales o la preparación de varios golpes simultáneos en los meses previos a la jornada del 23 F? •¿Fue realmente el general Alfonso Armada Comyn el mayor traidor de todos, o un hombre leal y disciplinado, que en todo momento estuvo a las órdenes del monarca? •¿Tras el asalto de Tejero al Congreso, se dio desde Zarzuela un contragolpe inmediato, o “se quedó a verlas venir”, hasta que el general Armada saliera investido presidente de un gobierno de concentración nacional? •¿Por qué el general Armada era el hombre políticamente bendecido por todas las fuerzas políticas –especialmente por la cúpula del Partido Socialista- para resolver la gravísima crisis del sistema semanas antes del 23 F? •¿Cuál fue el grado de participación que tuvo el PSOE en la Operación De Gaulle? ¿Y el resto de líderes de los demás partidos políticos? •¿Qué protagonismo tuvo el Servicio de Inteligencia –CESID- en el golpe del 23 F? ¿Dio un contragolpe o, por el contrario, fue quién lo activo y ejecutó? •¿Qué apoyo dio la Administración del presidente Reagan y el Vaticano a la operación especial del 23 F? •¿Cómo se desarrolló la “Operación De Gaulle” y en cuantas fases se ejecutó para que pudiera ser asumible democrática y constitucionalmente por todos? •¿Qué fue la “Operación De Gaulle? •Jesús Palacios desvela por vez primera en este ensayo sobre la Transición, que el 23 F fue un golpe sobre el sistema, tramado, desarrollado y ejecutado desde dentro del sistema, para la corrección del propio sistema.

Coronel Diego Camacho
Nacido en Madrid en 1944, coronel de Infantería, Diplomado en Operaciones Especiales, licenciado en Ciencias Políticas por la UCM y master en Relaciones Internacionales. Además de en España ha desarrollado su actividad profesional en Guinea Ecuatorial, Costa Rica, Marruecos y Francia.

23-F, golpe de Estado en busca de autor
-El intento de Golpe de Estado del 23-F en España analizado desde el punto de vista estratégico-Militar y su incidencia en el desarrollo político de la transición española.
¿Cuales fueron los verdaderos motivos que llevaron al fracaso del golpe ? ¿ Cual fué La implicación del Rey Don Juan Carlos I ?, ¿ estaba enterado desde el principio? ¿ Qué planes tenían los que lo idearon ? ¿ Fué un intento de ataque de Falsa Bandera ? ¿ Cual era realmente la función de Tejero ? Todos estos enigmas y más se intentarán resolver o aclarar con la exposición sin precedentes del Coronel Diego Camacho.

Palacios coloca al Rey y al PSOE en un lugar incómodo en el 23-F

El escritor y periodista presentó su último libro sobre los acontecimientos que marcaron el 23 de febrero de 1981. Sus conclusiones inciden en el papel del “autogolpe” dentro del Sistema.

El 23-F fue, según Palacios, un golpe destinado a “blindar” la democracia y la Corona con el que Tejero dio al traste.

“El 23-F no fue un golpe de involución. No pretendía volver a un régimen de dictadura ni tenía detrás un movimiento corporativo de los militares. Fue un golpe al sistema dentro del propio sistema que pretendía alcanzar un nuevo pacto político, un gobierno de concentración nacional, exceptuando los partidos nacionalistas, para corregir los fallos del sistema de entonces”. Esa es la tesis de trabajo de Jesús Palacios, autor de 23-F, el Rey y su secreto (Libros Libres e Intereconomía), que profundiza así en la estela marcada por otra obra anterior suya, publicada una década atrás, 23-F. El golpe del CESID.

Durante la presentación de su nuevo libro, que elogió el profesor Stanley G. Payne, Palacios insistió en que el 23-F se gestó por parte “desde dentro del Sistema para corregir el Sistema” con los objetivos de “alcazar un nuevo pacto institucional y democrático para reforzar la Corona”, debilitada, a su vez, por su estrecha relación con un desgastado Adolfo Suárez. Según el periodista, el Rey fue una figura clave en ese movimiento, pues sin ella “nunca habría habido una operación como el 23-F”.

Operación De Gaulle

Los primeros pasos para lanzarse adelante comenzaron en 1977, según relató Palacios, a través de un modelo diseñado por oficiales de Inteligencia españoles que seguía el trazado para el retorno de Charles de Gaulle en 1958 en una Francia agitada por la Guerra de Argelia. En todo momento contó con beneplácito de las altas instancias, hasta el punto de que el libro coloca en boca del Rey la frase “A mí dádmelo hecho”. Fue el propio Antonio Tejero -elegido como chivo expiatorio para propiciar un gobierno de concentración nacional sin presencia nacionalista presidido por el general Alfonso Armada- quien habría echado abajo el golpe al enrocarse en un gobierno militar, de acuerdo con la tesis de Palacios, para quien “la operación se frustró cuando Tejero se negó a dejar entrar a Armada en el Congreso; a partir de ese momento dejó de tener padres”. Y fue desactivada por Don Juan Carlos.

El papel del PSOE

También tuvo palabras para señalar la actitud del Partido Socialista en aquel momento: “Felipe González y la cúpula del PSOE fueron quienes más avalaron al general Armada en la Operación De Gaulle del 23-F. Apoyaron sin reservas esa operación auspiciada por el general Armada de un gobierno de concentración nacional en el que Felipe Gonzálezsería el vicepresidente”. De ahí entre otras cosas -señala el libro de Palacios- el posterior silencio sobre las actividades del CESID en aquel acontecimiento y el que varios de sus responsables más altos consiguieran desempeñarse puestos de envergaduras durante casi dos décadas.

Para el autor, el 23-F tuvo también “efectos psicológicos”, como el fin de la UCD y la llegada al Gobierno del PSOE o la LOAPA, “que se dejaron sentir hasta la llegada deZapatero”.

Jesús Palacios: «Del 23-F nos queda el esperpento»

-Otro libro sobre el 23-F. ¿No son demasiados?
-Quizá, pero éste es el libro que lo explica todo, que cierra el círculo.
-Lo digo porque parece que el personal se cansa del tema…
-No se debe cansar de lo que no estaba resuelto. El 23-F explica la existencia de un Estado fallido. España es un Estado sin cerrar.
-En fin, ¿qué hay de nuevo en su libro?
-Todo. Que todo se hizo en torno al Rey y que sin el PSOE no hubiera habido 23-F. El PSOE dio luz verde a una operación de corrección del sistema, lo que luego sería el 23-F.
-¿Qué no se sabrá nunca?
-Detalles. Qué habló el general Armada con el Rey, qué habló Cortina con el Rey…
-Ya. Así que no queda mucho morbo…
-No, no queda. Fue un golpe del propio sistema para reforzar el sistema.
-Hombre, dicho así parece que la cosa era para bien…
-No lo sé. España era un Estado construido y ahora está deconstruido.
-¿Cómo sería ahora este país si hubieran ganado los golpistas?
-Bueno, no existirían las autonomías tal como las conocemos y los nacionalismos no tendrían tanto poder porque se habría reformado la Ley Electoral.
-Parece defender que no fue un golpe reaccionario…
-No, no fue un golpe reaccionario. Tiene mala prensa porque salió mal y sólo nos quedó como imagen los bigotes de Tejero.
-¿Estaríamos ahora mejor o peor?
-No lo sé. Con esas correcciones apuntadas quizá el Estado estaría cerrado.
-Supongamos que la crisis va a mucho peor, que nos tiene que rescatar la UE, que crece el paro… ¿Habría posibilidad de un golpe?
-Es inviable. Entonces se hizo con el acuerdo de los partidos políticos. Ahora no lo habría. El 23-F fue una vacuna contra la utilización del Ejército para resolver las crisis políticas.
-Supongamos que los nacionalismos van mucho más allá. ¿Entonces…?
-Entonces se podría dar un gobierno de concentración.
-En el hipotético caso de que se diera otro golpe, ¿por qué sería?
-La situación de ahora es peor que la del 81, pero no habrá otro 23-F.
-Y ya ve: toda la historia se resume en unos agujeros en el techo del Congreso que se muestran a los turistas…
-Ha quedado el esperpento: los bigotes y los agujeros.
-Y el «¡se sienten, coño!».
Fuente La Razon

About these ads